Adolescentes argentinos crean un perro robot que podría asistir en rescates
Un grupo de estudiantes de la Escuela ORT desarrolla 'Laika Rescue Dog', un robot con forma de perro diseñado para ingresar en zonas de riesgo y brindar información en tiempo real que ayude a salvar vidas.

Un grupo de alumnos de la Escuela ORT de Buenos Aires, con apenas 16 y 17 años, trabaja en el desarrollo de Laika Rescue Dog, un robot con forma de perro capaz de explorar zonas peligrosas afectadas por incendios o derrumbes. Su objetivo es reducir el riesgo humano y optimizar los operativos de rescate mediante inteligencia artificial y control remoto.
En el Laboratorio de Inteligencia Artificial y Robótica de la Escuela ORT, cinco jóvenes se propusieron un reto poco común para estudiantes secundarios: crear un robot que ayude a salvar vidas. Su proyecto, denominado Laika Rescue Dog, consiste en un perro robot que puede ingresar a lugares donde sería peligroso para un rescatista humano, como edificios incendiados o estructuras colapsadas.
perro robot de rescate: Cómo funciona el perro robot Laika
El prototipo se controla de forma remota mediante una aplicación móvil especialmente desarrollada para bomberos y equipos de emergencia. Desde su dispositivo, el operador puede guiar al robot mientras este genera mapas tridimensionales del entorno y detecta posibles víctimas usando cámaras térmicas y sensores de movimiento. La idea es que, en una etapa avanzada, Laika adquiera cierto grado de autonomía para desplazarse sin supervisión constante.
El equipo está conformado por Benyamin Sagranichne, Melina Keninsberg, Agustina Romano, Julieta Gric y Tadeo Dyjament. Todos cursan la orientación en Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC) en la escuela. Según explican, el desarrollo se encuentra a mitad de camino y planean tener un prototipo funcional hacia fin de año.
Rescate sin riesgo humano: la motivación detrás del proyecto
La principal meta de los jóvenes fue crear una herramienta que permita a los bomberos obtener información precisa antes de ingresar a un área peligrosa. En situaciones como incendios o derrumbes, el desconocimiento del estado del edificio puede poner en peligro la vida del personal de rescate. Laika cambiaría ese procedimiento: primero entraría el robot, luego el equipo humano decidiría cómo actuar.
Según explicó Melina Keninsberg, el perro robot podría reemplazar la primera observación manual que hoy hacen los bomberos, reduciendo así la exposición al riesgo. Laika exploraría la zona, identificaría obstáculos y personas, y transmitiría datos claves en tiempo real. Esa información permitiría decidir con mayor seguridad cuándo y cómo avanzar en el operativo.
Un proyecto escolar con propósito social
La propuesta nació como parte de la materia “Proyecto Final”, que exige a los estudiantes aplicar todo lo aprendido en un trabajo integral. El grupo coincidió en que querían hacer algo con impacto social y eligieron un enfoque humanitario: aplicar robótica e inteligencia artificial al servicio del rescate. Para ellos, la tecnología tiene sentido cuando mejora la vida de otras personas.
El director de la especialización TIC, Darío Mischener, celebró la iniciativa y destacó que es uno de los proyectos más relevantes de los últimos años en la escuela. “Combina innovación, sentido social y aplicación real de la tecnología”, señaló. También resaltó el compromiso de sus alumnos, que dedican horas extra fuera del horario escolar para avanzar en la programación, diseño y pruebas del robot.
Integración de inteligencia artificial y visión térmica
Una de las etapas más complejas del desarrollo es la integración de la inteligencia artificial que permitirá al robot identificar patrones, reconocer personas y responder a órdenes de manera autónoma. De acuerdo con los estudiantes, están trabajando en conectar los sistemas de movilidad con los algoritmos de visión computarizada. Además, están a la espera de cámaras térmicas y de 360 grados provenientes del exterior, que permitirán ampliar las capacidades del dispositivo.
Con estos sistemas, Laika podría detectar temperaturas anómalas, identificar cuerpos en movimiento o incluso localizar el foco de un incendio más rápido que un humano con equipamiento convencional. En contextos donde cada segundo cuenta, esta ventaja puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El aporte de cada integrante del equipo
Cada estudiante tiene un rol asignado dentro del proyecto. Benyamin lidera la parte de robótica y hardware, Melina se encarga del desarrollo full stack de la aplicación, Julieta trabaja con la inteligencia artificial, Agustina en el diseño visual y funcional del robot y Tadeo en la gestión institucional y logística. En conjunto, forman un grupo interdisciplinario que combina programación, diseño y gestión tecnológica.
Agustina comentó que además buscan que el robot pueda transportar agua o primeros auxilios, lo que requiere diseñar una estructura capaz de soportar peso adicional. Esta función podría ser clave en escenarios donde el acceso humano es limitado o inseguro.
Posibles aplicaciones fuera del ámbito escolar
Aunque el proyecto comenzó como un trabajo académico, su potencial trasciende la escuela. Los jóvenes ya conversaron con bomberos locales, quienes confirmaron que en Argentina no existe un robot de estas características. Si el desarrollo avanza y logra una versión operativa, podría convertirse en una herramienta pionera en rescate urbano y rural.
El equipo imagina que en el futuro podrían colaborar con instituciones públicas o privadas para producir versiones mejoradas, resistentes al fuego y con protección ante golpes o derrumbes. También visualizan un modelo de colaboración abierta entre escuelas técnicas y cuerpos de bomberos para optimizar su uso.
Un nombre con historia y un toque de humor
El nombre del robot, Laika, fue elegido en homenaje a la famosa perra enviada al espacio en 1957, pero con un guiño moderno: las letras “AI” (inteligencia artificial) aparecen en su interior. Los jóvenes bromean con que, a diferencia de aquella pionera espacial, su Laika “va a volver”.
El grupo trabaja con entusiasmo y reconoce el apoyo de sus familias. Saben que aún les queda mucho por delante, pero su objetivo es presentar una prueba de concepto sólida en noviembre. “Queremos demostrar que se puede crear una solución tecnológica real para situaciones críticas”, afirmaron.
De la idea al impacto social y tecnológico
El proyecto de Laika Rescue Dog no solo entusiasma por su novedad, sino también porque plantea un cambio de paradigma en la gestión de emergencias. Si este tipo de robots llegara a implementarse masivamente, permitiría optimizar los recursos humanos y mejorar la eficiencia de los operativos en todo el país.
En un contexto donde la robótica y la inteligencia artificial avanzan a paso acelerado, ideas como ésta muestran cómo la educación técnica puede contribuir al desarrollo social. Desde el punto de vista tecnológico, el desafío es grande: integrar hardware, software y IA en un entorno impredecible. Pero también es una oportunidad para que Argentina se posicione en el desarrollo de soluciones tecnológicas aplicadas a la seguridad y la asistencia humanitaria.
La robótica educativa como motor de innovación
La experiencia de los estudiantes de ORT refleja cómo la robótica educativa se consolida como espacio de aprendizaje práctico. No se trata solo de programar, sino de resolver problemas reales con herramientas tecnológicas. En escuelas y universidades de todo el país crece el interés por aplicar IA y robótica a proyectos con impacto tangible, desde la agricultura hasta la salud pública.
Laika Rescue Dog es un ejemplo de cómo la combinación de creatividad juvenil y acompañamiento docente puede generar prototipos con proyección social. A futuro, este tipo de desarrollos podría inspirar políticas educativas y programas de innovación que potencien el vínculo entre tecnología y comunidad.
Cómo este desarrollo puede influir en la visibilidad digital del ecosistema tecnológico argentino
El avance de proyectos como Laika Rescue Dog tiene implicancias también en la visibilidad digital del ecosistema tecnológico argentino. Cada innovación que surge desde el ámbito educativo fortalece la reputación del país como generador de talento en inteligencia artificial y robótica. Además, estas iniciativas captan interés en medios y plataformas digitales, lo que refuerza el posicionamiento orgánico de las instituciones involucradas y estimula colaboraciones con el sector privado.
En el caso de la Escuela ORT, la difusión de Laika potencia su imagen como referente en educación tecnológica y demuestra el valor de invertir en proyectos de base científica con propósito social. Al mismo tiempo, impulsa la conversación sobre cómo la IA y la robótica pueden integrarse en estrategias de comunicación y SEO enfocadas en innovación educativa y tecnológica.
La nota original fue publicada por Clarín, medio que destacó el entusiasmo y la visión de los jóvenes creadores. Su historia muestra que la innovación no tiene edad cuando lo que se busca es ayudar a otros.
El futuro de Laika sigue en desarrollo, pero su mensaje ya es claro: la tecnología puede ser una aliada fundamental para cuidar vidas humanas en situaciones extremas y abrir un camino de esperanza para las próximas generaciones de inventores argentinos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Laika Rescue Dog?
Es un proyecto desarrollado por estudiantes de la Escuela ORT que consiste en un perro robot capaz de ingresar a zonas de riesgo, como incendios o derrumbes, para recabar información y asistir a los equipos de emergencia.
¿Cómo se controla el perro robot?
El robot se maneja mediante una aplicación móvil personalizada que permite a los bomberos o rescatistas guiarlo a distancia, visualizar mapas 3D del entorno y recibir alertas en tiempo real.
¿Qué tecnología utiliza Laika Rescue Dog?
Incorpora inteligencia artificial, sensores térmicos y cámaras de 360 grados que le permiten identificar personas, detectar zonas calientes y mapear espacios de difícil acceso de manera autónoma o remota.
¿Quiénes desarrollan el proyecto?
Cinco estudiantes de entre 16 y 17 años de la especialización en TIC de la Escuela ORT, bajo la supervisión de su director Darío Mischener.
¿Cuál es el objetivo final del proyecto?
Presentar una prueba de concepto funcional que demuestre la viabilidad de usar robots en operaciones de rescate, con la meta de reducir riesgos humanos y mejorar la eficiencia de respuesta ante emergencias.
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