Accidente del helicóptero en San Juan: dos impactos antes de la caída
El informe preliminar de la JST reconstruyó la secuencia del accidente que causó siete muertes en Ischigualasto. La caja negra y los datos del GPS serán decisivos para determinar por qué el Bell 412 siguió esa trayectoria.

El accidente del helicóptero en San Juan tuvo una secuencia más compleja que una caída directa: el Bell 412 impactó primero contra una formación rocosa y, unos 15 metros después, chocó contra una segunda antes de quedar destruido en el Parque Provincial Ischigualasto. El informe preliminar de la Junta de Seguridad en el Transporte (JST) permitió establecer cómo ocurrió el siniestro, aunque todavía no logró determinar por qué la aeronave terminó siguiendo esa trayectoria.
El accidente del helicóptero en San Juan ocurrió el 29 de julio, cuando un Bell 412 que había despegado desde el Aeroclub San Juan, en Pocito, se dirigía hacia San Agustín de Valle Fértil. El vuelo tenía una finalidad operativa: trasladar personal vinculado con el Plan Nacional de Manejo del Fuego. Ochenta y cuatro minutos después del despegue, la aeronave se estrelló en una zona del Parque Provincial Ischigualasto caracterizada por quebradas, cañadones y desniveles irregulares.
La investigación preliminar, difundida por medios sanjuaninos y consultada en la publicación original de Clarín, reconstruyó una cadena de impactos que terminó con la muerte de las siete personas que viajaban a bordo. El documento no presenta todavía una explicación definitiva sobre el origen de la desviación o sobre las condiciones exactas que llevaron al helicóptero a entrar en esa zona de riesgo.
Cómo fue la secuencia del accidente del helicóptero en San Juan
Los peritos determinaron que la aeronave no cayó verticalmente ni se destruyó en un único contacto con el suelo. La dispersión de los restos permitió identificar una línea de avance y reconstruir una trayectoria con dos impactos principales contra formaciones rocosas, seguida por la destrucción final del aparato.
El primer indicio fue localizado en una formación de aproximadamente 2,5 metros de altura. Allí aparecieron partes del rotor de cola y sus dos palas, con daños compatibles con un choque contra la roca. Ese hallazgo es relevante porque permite ubicar el comienzo de la secuencia y sugiere que el helicóptero ya había perdido condiciones normales de vuelo o de control antes del impacto posterior.
Siguiendo la dirección marcada por los restos, los investigadores encontraron una segunda zona de choque unos 15 metros más adelante. En ese punto, la cabina impactó directamente contra otra formación rocosa, de unos 3 metros de altura. La violencia de ese segundo golpe produjo la destrucción del habitáculo y la muerte de todos los ocupantes.
Una zona de investigación marcada por el relieve
El área de dispersión de los restos ocupó unos 30 metros cuadrados, en un terreno que la JST describió como particularmente complejo. Las quebradas, los cañadones y los cambios abruptos de nivel dificultan tanto la operación aérea como la reconstrucción posterior de los movimientos de la aeronave.
En accidentes ocurridos en superficies montañosas o con relieves irregulares, cada fragmento puede aportar información sobre la dirección, la altura y la energía del impacto. Por eso, la ubicación del rotor de cola, la cabina, los motores y el rotor principal resulta central para establecer el orden de los acontecimientos. En este caso, la distancia entre los distintos grupos de restos ayudó a diferenciar los impactos y a descartar una única caída directa.
Qué encontraron los peritos entre los restos del Bell 412
El segundo impacto fue el más destructivo. Además de la cabina y los cuerpos de los ocupantes, en ese sector se encontraron el registrador combinado de voces y datos, conocido habitualmente como caja negra. La fuerza del choque provocó que el rotor principal y los motores se desprendieran completamente del fuselaje.
Esos componentes fueron proyectados unos 67 metros más adelante. Allí quedaron expuestos a un incendio de gran intensidad, un factor que puede complicar la lectura de los sistemas de registro y el análisis de piezas sensibles. La JST trabaja ahora sobre la recuperación de la información que todavía pueda conservar el equipo.
La caja negra puede aportar dos tipos de evidencia especialmente importantes. Por un lado, el registro de voces puede ayudar a conocer las comunicaciones y los sonidos dentro de la cabina durante los minutos o segundos previos al accidente. Por otro, los datos técnicos pueden ofrecer información sobre parámetros de vuelo, funcionamiento de sistemas y evolución de la trayectoria. La utilidad concreta dependerá del estado del dispositivo y del resultado de la desgrabación.
La documentación, el peso y el estado del piloto quedaron bajo revisión
El informe preliminar no detectó, en esta etapa, anomalías evidentes en la documentación de la aeronave ni en la situación profesional del piloto. El Bell 412 tenía sus certificaciones vigentes y contaba con el mantenimiento previsto por el fabricante, según los datos relevados por los investigadores.
El piloto, Matías “El Ronco” Valenzuela, tenía 53 años, licencias habilitantes vigentes y certificado médico Clase 1 aprobado hasta noviembre de 2026. Estos elementos no permiten por sí solos descartar una falla humana o una condición imprevista durante el vuelo, pero sí indican que no surgieron irregularidades administrativas o médicas visibles en la documentación examinada hasta el momento.
La carga también se encontraba dentro de los límites establecidos. El helicóptero volaba con 4.603 kilos, por debajo de los 5.398 kilos correspondientes al peso máximo de despegue. La diferencia era de 795 kilos y, de acuerdo con el informe, el balanceo respetaba los parámetros previstos. Por lo tanto, la hipótesis de una aeronave sobrecargada no aparece como explicación inicial de la tragedia.
La caja negra concentra la respuesta que todavía falta
La investigación logró avanzar sobre el “cómo”, pero todavía busca explicar el “por qué”. Esa diferencia es fundamental en una pesquisa aeronáutica: saber dónde y de qué manera se produjo el impacto no alcanza para establecer qué originó la trayectoria final.
La caja negra sufrió daños severos durante la secuencia de choques y el incendio posterior. Por ese motivo, el registrador se encuentra sometido a un proceso técnico de recuperación, desgrabación y análisis en laboratorios de la JST. El trabajo puede requerir la extracción de componentes, la evaluación de memorias internas y la comparación de los registros disponibles con otras evidencias de la escena.
Hasta que ese procedimiento termine, no resulta prudente atribuir el accidente a una causa específica. Una desviación puede estar relacionada con múltiples factores: visibilidad, percepción del relieve, condiciones meteorológicas, navegación, maniobras de aproximación, funcionamiento de sistemas o interacción entre varios elementos. El informe preliminar no debe confundirse con una conclusión definitiva.
El GPS y el simulador aportan una segunda reconstrucción
Además del registrador de voces y datos, los investigadores analizan un sistema de rastreo GPS portátil instalado en el helicóptero. El dispositivo transmitía la ubicación satelital cada dos minutos durante la última hora de vuelo. Esa información permite construir un mapa cronológico de la ruta y observar posibles cambios en la dirección, la velocidad o la proximidad con el terreno.
El GPS no reemplaza a la caja negra, porque ofrece una cantidad diferente de datos y puede tener limitaciones de precisión o frecuencia de actualización. Sin embargo, su registro puede compararse con la distribución física de los restos, las características del terreno y las simulaciones realizadas por los especialistas.
La empresa operadora también participó en pruebas con un simulador. El objetivo es evaluar los procedimientos de aproximación y recrear, dentro de lo posible, las condiciones de visibilidad que el piloto tenía desde la cabina al ingresar en la geografía de Ischigualasto. Esta línea de trabajo puede ayudar a determinar qué sectores del relieve eran visibles, qué margen de maniobra existía y cómo pudo percibirse la proximidad de las rocas desde el puesto de mando.
Quiénes eran las siete personas que murieron
La tragedia afectó especialmente a organismos vinculados con la seguridad, los bomberos y la protección civil de San Juan. Entre las víctimas se encontraban el subjefe de la Policía provincial, comisario general Germán Videla; el jefe de Bomberos, comisario general Rubén Castro; y el segundo jefe de Bomberos, comisario inspector Jorge Carbajal.
También murió Carlos Heredia, director de Protección Civil. A ellos se sumaron el piloto Matías Valenzuela y los brigadistas de la Agencia Federal de Emergencias Andrés Bosch y Rodrigo Aimetta. El grupo viajaba en el marco de tareas relacionadas con la respuesta y la prevención de incendios, una actividad que suele requerir operar en zonas extensas, alejadas y con condiciones geográficas exigentes.
El carácter operativo del vuelo explica la importancia de determinar con precisión qué sucedió. La investigación no solo busca establecer responsabilidades o causas, sino también identificar eventuales aprendizajes para futuras misiones de traslado, reconocimiento y apoyo en terrenos montañosos o de difícil acceso.
Qué puede cambiar para los vuelos operativos en terrenos complejos
El caso puede aportar información valiosa para revisar criterios de planificación de vuelos en áreas con relieves abruptos. La evaluación de rutas, los márgenes de altura, la lectura visual del terreno, los procedimientos de aproximación y la disponibilidad de información actualizada son aspectos que suelen analizarse después de un accidente de estas características.
También puede reforzar la importancia de combinar distintas fuentes de seguimiento. Un sistema GPS portátil, los registros de mantenimiento, las comunicaciones, la caja negra, los testimonios y la evidencia física forman un conjunto de datos que debe ser interpretado de manera integrada. Ningún elemento aislado necesariamente explica el siniestro completo.
Para organismos públicos y empresas que utilizan helicópteros en tareas de emergencia, el resultado final de la pesquisa será especialmente relevante. Las conclusiones podrían orientar ajustes en protocolos, entrenamiento de tripulaciones, evaluación de visibilidad y coordinación entre operadores y equipos desplegados en el terreno. Por ahora, cualquier modificación concreta dependerá del informe final.
El accidente en Ischigualasto también tendrá consecuencias para la información digital
Desde el punto de vista de la visibilidad orgánica, una investigación aeronáutica de alto interés público exige precisión en los datos y claridad para diferenciar hechos confirmados de hipótesis. Las búsquedas relacionadas con el accidente del helicóptero en San Juan pueden crecer cada vez que aparezcan nuevos avances de la JST, por lo que medios, organismos y empresas vinculadas con emergencias deberán actualizar sus contenidos sin alterar la información comprobada.
Para los negocios digitales y portales informativos, esto implica trabajar con títulos descriptivos, fechas correctas, nombres completos y referencias directas a documentos o fuentes confiables. También es importante evitar titulares que presenten como certeza una causa que todavía está bajo investigación. La credibilidad, la actualización y la correcta identificación de entidades como la JST, el Bell 412 y el Parque Provincial Ischigualasto resultan más útiles que la repetición de palabras clave.
El informe preliminar permite conocer la secuencia de impactos, pero la explicación definitiva dependerá del análisis de la caja negra, del GPS y de las simulaciones. Mientras esos elementos siguen bajo estudio, la reconstrucción más responsable es la que reconoce lo confirmado y mantiene abiertas las preguntas que todavía no tienen respuesta.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo ocurrió el accidente del helicóptero en San Juan?
El siniestro ocurrió el 29 de julio, luego de que un helicóptero Bell 412 despegara desde el Aeroclub San Juan, en Pocito, con destino a San Agustín de Valle Fértil. La aeronave transportaba personal relacionado con el Plan Nacional de Manejo del Fuego y el vuelo duró aproximadamente 84 minutos antes de la tragedia.
¿Cuántas personas murieron en el accidente?
Murieron las siete personas que viajaban en el helicóptero. Entre las víctimas había autoridades de la Policía, Bomberos y Protección Civil de San Juan, dos brigadistas de la Agencia Federal de Emergencias y el piloto de la aeronave, Matías Valenzuela.
¿Qué falta determinar sobre el accidente?
La JST pudo reconstruir que el helicóptero chocó contra dos formaciones rocosas antes de quedar destruido, pero todavía debe establecer por qué siguió esa trayectoria. Para eso analiza la caja negra dañada, los datos de un GPS portátil y simulaciones destinadas a recrear la visibilidad y los procedimientos de aproximación.
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