Granja Tres Arroyos: reactivación parcial y sueldos impagos en Capitán Sarmiento
Una parte de la planta de Granja Tres Arroyos en Capitán Sarmiento retomó tareas para terceros, pero los trabajadores denuncian salarios adeudados y crece la incertidumbre por los despidos.

La reactivación parcial de la planta de Granja Tres Arroyos en Capitán Sarmiento sumó un nuevo capítulo a la crisis de la avícola: unos 50 trabajadores volvieron a realizar tareas en el área de subproductos, aunque, según fuentes gremiales, todavía no cobran sus salarios. La situación se desarrolla mientras vence la conciliación obligatoria que había dispuesto el Ministerio de Trabajo bonaerense tras el despido de 1.200 operarios.
La crisis de Granja Tres Arroyos atraviesa una etapa decisiva para sus trabajadores, sus proveedores y las localidades bonaerenses vinculadas a la actividad avícola. La empresa, que mantiene a sus sociedades en concurso, enfrenta reclamos por despidos, salarios y aguinaldos atrasados, además de indemnizaciones que todavía no habrían sido abonadas.
En ese contexto, la planta de Capitán Sarmiento, cuya paralización total había sido comunicada a fines de agosto, retomó de manera limitada una parte de sus operaciones. La actividad se concentra en la división de subproductos y se realiza para otras empresas, bajo un esquema conocido como trabajo a fasón. Sin embargo, la delegación local del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) sostiene que los operarios involucrados no están percibiendo sus haberes.
planta Granja Tres Arroyos: La reactivación parcial de Granja Tres Arroyos no alcanza a toda la planta
El regreso de una parte de la actividad no implica una reapertura general de la fábrica. De acuerdo con lo informado por fuentes gremiales, solo funciona el sector dedicado al procesamiento de subproductos, con alrededor de 50 personas distribuidas en tres turnos y una carga horaria reducida.
Ese segmento recibe materiales como sangre, vísceras y plumas, que son tratados para elaborar harina destinada a la exportación, incluida la venta a Chile mencionada por la representación sindical. La operación no responde a una recuperación integral de la producción propia de Granja Tres Arroyos, sino a trabajos realizados para terceros.
La diferencia es relevante porque una planta puede mantener una actividad acotada sin recuperar su estructura industrial completa ni reincorporar a la totalidad de su personal. En Capitán Sarmiento, la empresa había desvinculado a unas 700 personas, cerca del 70% de la dotación de esa unidad, según los datos difundidos durante el conflicto.
Trabajadores denuncian tareas sin cobro de salarios
Sofía Codrovich, delegada del STIA en la planta de Capitán Sarmiento, afirmó que los empleados del área de subproductos trabajan sin recibir pagos. Según su denuncia, tampoco se les entregan mercaderías o pollos como forma de compensación y no existe una explicación concreta sobre cómo se cancelarán las deudas acumuladas.
La situación alcanza tanto a quienes continúan vinculados con la planta como a los trabajadores despedidos. Entre los reclamos aparecen sueldos atrasados, aguinaldos pendientes e indemnizaciones que aún no habrían sido abonadas. La falta de definiciones aumenta la incertidumbre en una localidad donde la planta representa una fuente relevante de empleo directo e indirecto.
La delegada también señaló que la empresa no habría enviado representantes para brindar explicaciones a los trabajadores. Esa ausencia, según el gremio, dificulta conocer si la reactivación del sector de subproductos puede sostenerse, si se ampliará a otras áreas o si responde solamente a una necesidad operativa puntual de empresas contratantes.
Qué trabajadores fueron despedidos en la provincia de Buenos Aires
El conflicto incluye a 1.200 trabajadores desvinculados en distintos establecimientos bonaerenses de la compañía. La distribución informada es de 700 despidos en Capitán Sarmiento, 50 en Pilar y 450 en la planta WADE, ubicada en Esteban Echeverría.
La magnitud de las bajas explica parte de la preocupación en las comunidades donde Granja Tres Arroyos desarrollaba sus actividades. Además del impacto sobre los hogares directamente afectados, una reducción de esta escala puede repercutir sobre comercios, transportistas, contratistas, proveedores de insumos y servicios vinculados con la producción avícola.
Algunos de los empleados despedidos contaban con una extensa antigüedad. Uno de los trabajadores de Capitán Sarmiento relató que llevaba casi dos décadas en la planta y que actualmente debe sostenerse con trabajos ocasionales cuando aparecen, ayuda alimentaria y medidas para evitar la interrupción de servicios básicos.
Reclamos, ollas populares y posible regreso del acampe
La falta de cobro llevó a los trabajadores a organizar ollas populares y otras acciones de protesta. El acampe instalado frente a la planta se encontraba sin actividad al momento de las declaraciones, aunque podría retomarse después de la próxima audiencia, dependiendo de la respuesta empresarial y de las autoridades laborales.
La situación social se vuelve más compleja cuando los ingresos desaparecen durante varias semanas y se acumulan obligaciones domésticas. Los trabajadores mencionaron deudas, servicios protegidos mediante amparos y la necesidad de recurrir a changas o bolsones de mercadería. Para las familias, la incertidumbre no se limita a conservar el puesto: también incluye saber cuándo y cómo cobrar lo ya trabajado.
La conciliación obligatoria llega a una instancia clave
El Ministerio de Trabajo bonaerense dictó la conciliación obligatoria el 5 de septiembre por un período de 15 días hábiles. La medida obligó a la empresa a reincorporar temporalmente a los 1.200 operarios despedidos a comienzos de mes, mientras se buscaba una salida negociada entre las partes.
El plazo vence este viernes y el próximo lunes está prevista una nueva audiencia entre Granja Tres Arroyos y el STIA de la provincia de Buenos Aires. En ese encuentro podría resolverse una extensión de la conciliación por cinco días más, aunque la continuidad de la medida no garantiza por sí misma el pago de las sumas adeudadas ni la permanencia definitiva de los puestos.
Los trabajadores esperan conocer si la compañía ratificará los despidos o si presentará una alternativa. La delegación sindical expresó que las audiencias anteriores no ofrecieron garantías suficientes, por lo que las expectativas son moderadas. También está prevista una reunión entre la empresa y la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), cuya conciliación vence el 1 de octubre.
Por qué el trabajo a fasón no equivale a una recuperación industrial
El trabajo a fasón permite que una planta utilice parte de sus instalaciones y personal para procesar materiales o fabricar productos por encargo de otra empresa. En determinadas crisis, este esquema puede sostener una línea operativa, generar movimiento logístico y conservar capacidades técnicas.
Sin embargo, su existencia no significa necesariamente que la empresa titular haya recuperado su producción, su flujo financiero o su capacidad de contratar a toda la dotación. En el caso de Capitán Sarmiento, la actividad se limita a un sector específico y se realiza con menos trabajadores y horarios reducidos.
La principal incógnita es si esa operación puede transformarse en una plataforma para recuperar empleos o si quedará como una actividad aislada. Para responderla será necesario conocer las condiciones contractuales con las empresas que encargan el procesamiento, el destino de los ingresos y el mecanismo previsto para regularizar los salarios pendientes.
El efecto de la crisis sobre la cadena avícola bonaerense
Granja Tres Arroyos forma parte de una cadena que reúne incubación, crianza, faena, procesamiento, comercialización, transporte y exportación. Una interrupción prolongada en una planta no afecta únicamente a quienes trabajan dentro del establecimiento: también puede alterar la actividad de proveedores, frigoríficos, operadores logísticos y comercios de la zona.
La industria avícola requiere continuidad y coordinación porque los procesos productivos dependen de ciclos biológicos, instalaciones especializadas y habilitaciones sanitarias. Por eso, una paralización o una operación reducida puede generar consecuencias diferentes según el área afectada. El sector de subproductos, por ejemplo, cumple una función dentro del aprovechamiento industrial de materiales que de otro modo deberían recibir un tratamiento específico.
En este caso, no hay confirmación pública de una normalización general de las plantas ni de un acuerdo definitivo con los sindicatos. Por esa razón, cualquier lectura sobre una recuperación de la compañía debe formularse con prudencia y distinguir entre la reanudación parcial de una línea y la solución integral de la crisis empresaria.
La incertidumbre laboral también condiciona la visibilidad de la empresa
La crisis de Granja Tres Arroyos puede repercutir en la presencia digital de la compañía, en la confianza de proveedores y en la percepción de clientes empresariales que necesitan continuidad operativa. Las búsquedas sobre despidos, concursos, salarios impagos y funcionamiento de plantas suelen crecer cuando una organización atraviesa un conflicto público, y los resultados que aparecen pueden influir en futuras negociaciones comerciales.
Para una empresa industrial, mantener información institucional clara y actualizada resulta especialmente importante cuando existen versiones contrapuestas sobre la actividad. Datos precisos sobre plantas operativas, canales de contacto, proveedores y novedades corporativas pueden ayudar a reducir confusiones, aunque no reemplazan el diálogo laboral ni la obligación de informar sobre los compromisos pendientes.
En el plano local, también será relevante cómo evolucione la audiencia del lunes. Una extensión de la conciliación, una ratificación de los despidos o una propuesta de pago producirían escenarios muy diferentes para los trabajadores y para la cadena productiva de Capitán Sarmiento. La información publicada originalmente por Clarín Rural aporta los testimonios gremiales y el detalle de las plantas involucradas en el conflicto.
Mientras se espera la próxima audiencia, la planta mantiene una actividad limitada y los trabajadores continúan sin certezas sobre sus ingresos. La eventual continuidad del sector de subproductos será insuficiente si no está acompañada por definiciones sobre salarios, indemnizaciones y puestos de trabajo. Para la comunidad, la prioridad sigue siendo conocer si esta reactivación puntual puede abrir una salida o si apenas prolonga una crisis que todavía no encuentra respuesta.
Preguntas frecuentes
¿Qué parte de la planta de Granja Tres Arroyos volvió a funcionar?
La actividad se retomó parcialmente en el sector de subproductos de la planta de Capitán Sarmiento. Allí se procesan sangre, vísceras y plumas para elaborar harina. Según fuentes gremiales, trabajan unas 50 personas en tres turnos reducidos y la operación se realiza para otras empresas, no como producción propia completa.
¿Cuántos trabajadores fueron despedidos por Granja Tres Arroyos?
La cifra informada asciende a 1.200 trabajadores en la provincia de Buenos Aires. De ese total, 700 corresponden a la planta de Capitán Sarmiento, 50 a Pilar y 450 a WADE, en Esteban Echeverría. Los trabajadores también reclaman salarios, aguinaldos e indemnizaciones pendientes.
¿Cuándo se retoma la negociación entre la empresa y el sindicato?
La próxima audiencia entre Granja Tres Arroyos y el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación está prevista para el lunes, en la sede del Ministerio de Trabajo bonaerense. Allí podría analizarse una extensión de la conciliación obligatoria por cinco días, aunque todavía no hay una solución confirmada.
¿Qué significa que la planta trabaje a fasón?
El trabajo a fasón consiste en procesar materiales o elaborar productos para otra empresa, que encarga la tarea. En este caso, la reactivación no representa una reapertura integral de Granja Tres Arroyos: funciona un sector específico, con menos personal, horarios reducidos y producción destinada a terceros.
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