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Argentina domingo 16 de agosto de 2026
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Adriana Geymonat completó las seis rutas históricas de San Martín

12 min de lectura

La docente Adriana Geymonat recorrió a caballo los seis pasos cordilleranos vinculados con el Cruce de los Andes y ahora proyecta completar en Europa el camino continental de José de San Martín.

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Las seis rutas históricas de San Martín fueron recorridas por Adriana Geymonat, una docente platense de 57 años que convirtió su admiración por el Libertador en una travesía personal por la cordillera y distintos puntos de América. Entre tormentas, nieve, volcanes, derrumbes y jornadas sin señal telefónica, completó los pasos que formaron parte del plan militar de 1817 y actualmente prepara una nueva etapa de su recorrido por Europa.

Adriana Geymonat no llegó a la historia argentina solamente a través de los libros. La caminó, la soportó en el cuerpo y la transformó en una experiencia que luego lleva a sus aulas. Profesora de música, danza, teatro e historia del arte, nació y creció en La Plata, pero desde 2017 participa en expediciones sanmartinianas que siguen las huellas de las seis rutas históricas de San Martín a través de la cordillera de los Andes.

Si te interesa profundizar desde otra mirada de la red, en Noticias Web podés ver La docente que recorrió las seis.

Su recorrido comenzó durante el bicentenario de la gesta libertadora. La iniciativa nació de una inquietud que había aparecido en la infancia, cuando su padre la acercaba a las bibliotecas y le contaba historias sobre los protagonistas de la construcción nacional. Entre todos esos nombres, José de San Martín ocupaba un lugar especial: le intrigaba que un hombre que había conocido Europa y una vida cómoda decidiera regresar al continente para impulsar la liberación de varios pueblos.

Con el tiempo, esa pregunta se volvió un desafío concreto. Geymonat quiso entender qué había significado realmente atravesar la montaña en condiciones extremas y decidió sumarse a grupos civiles que cada verano recorren antiguos pasos cordilleranos. No era una militar ni una montañista profesional. Incluso tenía miedo de los caballos, una dificultad que debió enfrentar antes de iniciar una travesía en la que esos animales serían indispensables.

Las seis rutas históricas de San Martín que atravesó a caballo

La imagen del Cruce de los Andes suele concentrarse en una única ruta, pero el plan continental de San Martín fue mucho más amplio. Para dividir la atención de las fuerzas realistas, el Ejército de los Andes avanzó por distintos pasos en forma coordinada. Esa estrategia permitió desarrollar una maniobra compleja, con columnas que cruzaron sectores diferentes de la cordillera.

El primer desafío de Adriana fue el Paso de los Patos, en San Juan, considerado uno de los trayectos más exigentes. La experiencia le permitió dimensionar que la campaña no podía entenderse solo como una sucesión de fechas, nombres y batallas. El frío, la altura, la falta de agua, la distancia y la necesidad de confiar en los baqueanos modificaron su manera de enseñar la historia.

En 2018 llegó al Paso del Portillo, en Mendoza. Allí tuvo que avanzar entre nieve profunda y pendientes difíciles, mientras los caballos se hundían en algunos sectores. Una de las escenas más duras ocurrió cuando un animal cayó por un precipicio. El grupo debió detenerse, desmontar y continuar a pie, en medio del nerviosismo de los demás caballos.

El tercer cruce fue el Paso Come Caballos, en La Rioja, durante 2019. La aridez convirtió la falta de agua en el principal obstáculo. A diferencia de los paisajes nevados de Mendoza, esa región presentó una exigencia vinculada con la sed, el cansancio y la exposición prolongada a un ambiente sin refugios sencillos.

Otro de los recorridos fue el Paso Planchón, en una zona marcada por la presencia de volcanes. Geymonat recordó especialmente el campamento cercano al Peteroa, cuya actividad visible reforzó la sensación de estar frente a un paisaje vivo. El entorno, casi lunar por sus colores y formaciones, combinó belleza natural con una advertencia permanente sobre los riesgos de la montaña.

En 2021, la docente avanzó por el sector de Uspallata. Los derrumbes obligaron al grupo a modificar la forma de desplazarse y a utilizar técnicas que no forman parte de una excursión convencional. En uno de los tramos, el baqueano le indicó que debía descender por una pendiente para superar un desmoronamiento y luego trepar con ayuda de una soga. La escena resume la distancia entre observar un camino en un mapa y atravesarlo de verdad.

La última ruta fue el Paso de Guana, en 2022. Se trató del trayecto más solitario y también del episodio que más temor le provocó. Una tormenta sorprendió al grupo en plena cordillera, los caballos se dispersaron y las provisiones se perdieron. Durante varios días, los integrantes debieron continuar con recursos mínimos, acompañados por agua y mate, hasta recuperar parte del control de la situación.

El papel decisivo de los baqueanos y los animales

En cada expedición, los baqueanos fueron mucho más que acompañantes. Su conocimiento del relieve, los desvíos, las pendientes y los lugares posibles para refugiarse resultó determinante. Para quienes llegan desde las ciudades, la montaña puede parecer un territorio legible mediante mapas o dispositivos de navegación, pero la experiencia de estos guías incorpora señales que no siempre aparecen en una aplicación.

Geymonat también modificó su relación con los caballos. Antes de comenzar la travesía les tenía miedo y apenas podía acercarse. Con el tiempo aprendió a cuidarlos, interpretar sus reacciones y entender que el avance dependía del bienestar de los animales. Una de las enseñanzas que repite a sus estudiantes es que, en muchas ocasiones, el ser humano abandona al animal, mientras que los caballos buscan refugio y pueden regresar por sus propios medios.

La seguridad aparece como otro aprendizaje central. Las condiciones de altura, las tormentas repentinas y la ausencia de señal telefónica hacen que avanzar en soledad sea una decisión peligrosa. La organización de los grupos, el conocimiento local y la planificación del equipamiento son factores esenciales para cualquier travesía de este tipo.

De la cordillera a la ruta continental del Libertador

Completar los seis pasos no significó el final del proyecto. Después de reconstruir el cruce cordillerano, Geymonat entendió que la campaña sanmartiniana continuaba más allá de los límites entre Argentina y Chile. Por eso comenzó una segunda etapa, orientada a seguir los principales escenarios vinculados con la liberación de América del Sur.

En 2023 viajó a Perú y recorrió la zona de Huaura, donde San Martín proclamó la independencia peruana. Allí visitó el balcón asociado con ese episodio y participó de una ceremonia local. Según su relato, la figura del prócer argentino conserva una presencia muy fuerte en ese país, donde su legado forma parte de actos escolares y celebraciones públicas.

El itinerario siguió en 2024 en Guayaquil, Ecuador, para reconstruir el encuentro entre San Martín y Simón Bolívar. La reunión entre ambos líderes es uno de los episodios más debatidos de la historia independentista, tanto por las decisiones militares como por las diferencias políticas que rodearon el futuro de los territorios liberados. Para la docente, el hecho más significativo fue la disposición de San Martín a ceder protagonismo y soldados en favor de una causa continental.

En 2025, Geymonat llegó a Carmen de Uruguay, localidad vinculada con la familia de San Martín antes de su nacimiento. El recorrido busca completar una biografía territorial: no solo los lugares donde el general combatió o tomó decisiones, sino también los espacios relacionados con sus raíces familiares y su formación.

Una experiencia extrema convertida en herramienta educativa

El valor de la travesía no queda limitado a la hazaña personal. De regreso en la escuela, Geymonat utiliza sus vivencias para acercar la historia a chicos y adolescentes de una manera concreta. En lugar de presentar el Cruce de los Andes como una escena distante, puede explicar cómo se siente el frío en altura, qué significa pasar días sin una comunicación convencional y por qué el vínculo entre personas y animales fue decisivo.

La docente también trabaja sobre el miedo. Su propio proceso comenzó con una dificultad puntual, el temor a los caballos, y avanzó hacia desafíos físicos y emocionales mucho mayores. Esa transformación le permite mostrar que los personajes históricos no deben ser observados como figuras abstractas o invulnerables. La valentía, en ese enfoque, no consiste en no sentir miedo, sino en tomar decisiones a pesar de él.

Las expediciones además favorecen una mirada interdisciplinaria. La música, el teatro y la danza pueden utilizarse para recrear ambientes, ritmos y tensiones de una campaña militar; la geografía ayuda a comprender las distancias y los desniveles; y la historia del arte permite observar cómo la figura de San Martín fue representada en monumentos, actos y espacios públicos.

Este tipo de enseñanza resulta especialmente útil en un contexto donde los estudiantes reciben información histórica desde múltiples plataformas. Los videos breves y las publicaciones en redes pueden despertar interés, pero no siempre ofrecen profundidad ni contexto. Una experiencia narrada por alguien que atravesó esos lugares permite complementar los contenidos escolares con una dimensión sensorial y humana.

Qué representa el reconocimiento a Adriana Geymonat

Luego de completar las seis rutas, Geymonat fue distinguida como Abanderada de los Andes 2024 y Embajadora Sanmartiniana por el mundo. Los reconocimientos reflejan el interés de distintas instituciones y agrupaciones por preservar la memoria del Cruce de los Andes, aunque su recorrido también plantea una forma particular de divulgación histórica.

La protagonista no busca presentarse como una especialista militar ni reemplazar el trabajo de historiadores y archivistas. Su aporte se ubica en otro lugar: conectar la investigación histórica con la experiencia del territorio y compartir esa mirada con sus alumnos. Las dificultades que atravesó no prueban por sí solas cómo fue cada jornada de 1817, pero ayudan a dimensionar la magnitud logística y humana de aquella campaña.

La historia original fue publicada por Clarín, en una crónica firmada por Agustín Contreras Archenti y Justina Maglione. El relato permite conocer tanto los episodios de montaña como la relación que Geymonat construyó con la figura de San Martín.

El próximo objetivo: seguir los pasos de San Martín en Europa

La etapa siguiente está proyectada para 2027 y contempla un recorrido por Europa, desde Cervatos de la Cueza, en España, hasta Boulogne-sur-Mer, en Francia. Este último destino tiene un valor especial porque allí murió San Martín en 1850. Geymonat espera llegar al lugar donde pasó sus últimos días y llevar consigo la bandera que la acompaña desde sus primeras expediciones.

El proyecto todavía depende de la organización del viaje y de las condiciones necesarias para concretarlo. Por eso, la información disponible debe entenderse como una planificación futura y no como una fecha de realización confirmada. De todos modos, la elección del trayecto amplía la mirada sobre el prócer: después de recorrer los escenarios americanos de la independencia, la docente busca reconstruir también la etapa europea de su vida.

Ese recorrido puede aportar una perspectiva menos acotada de San Martín. Su historia incluye la infancia en territorio rioplatense, la formación militar en España, el regreso a América, la creación del Ejército de los Andes, las campañas en Chile y Perú, y los últimos años en Francia. Seguir ese mapa permite vincular procesos locales con acontecimientos internacionales sin reducir la figura del Libertador a una sola batalla.

Las rutas de San Martín abren nuevas búsquedas para el turismo histórico

El caso de Geymonat también muestra el potencial del turismo histórico y de montaña en la Argentina. Los pasos cordilleranos no son destinos simples: requieren preparación física, guías especializados, equipamiento adecuado y conocimiento de las regulaciones de cada zona. Sin embargo, su valor cultural puede impulsar propuestas responsables que combinen patrimonio, educación ambiental y memoria nacional.

Para escuelas, museos y organizaciones culturales, estas experiencias ofrecen materiales para construir actividades que excedan la efeméride del 17 de agosto. Una expedición puede convertirse en una producción audiovisual, una muestra cartográfica, una obra teatral o un proyecto de investigación sobre los caminos, los pueblos originarios, la logística militar y los cambios del paisaje.

También existen riesgos que deben ser considerados. La difusión de los cruces no debería promover viajes improvisados ni presentar la cordillera como un escenario accesible sin preparación. Las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente y la falta de comunicación complica cualquier respuesta ante una emergencia. La divulgación responsable tiene que destacar tanto la belleza de los recorridos como sus exigencias.

Cómo esta historia puede mejorar la visibilidad digital de los destinos sanmartinianos

La historia de Adriana Geymonat puede impulsar búsquedas vinculadas con las rutas históricas de San Martín, el turismo de montaña, la educación patrimonial y los circuitos culturales de San Juan, Mendoza y La Rioja. Para museos, prestadores habilitados y organismos turísticos, contar con contenidos claros sobre cada paso permite responder mejor a quienes quieren conocer el significado histórico de esos lugares antes de planificar una visita.

La visibilidad orgánica no depende únicamente de repetir el nombre del prócer. Los contenidos más útiles deberían explicar diferencias entre los pasos, nivel de aislamiento, tipo de paisaje, vínculo con la campaña de 1817 y requisitos generales de seguridad, siempre con información verificada y actualizada. También resulta importante separar una experiencia personal, como la de Geymonat, de una recomendación turística aplicable a cualquier visitante.

En sitios institucionales y proyectos educativos, las fotografías, los mapas y los testimonios pueden organizarse con textos alternativos descriptivos, datos de ubicación y referencias históricas confiables. Esa combinación ayuda a que el público encuentre información relevante y evita que los destinos queden reducidos a imágenes impactantes sin contexto. Para los negocios digitales vinculados con excursiones o patrimonio, la transparencia sobre dificultades, temporadas y guías habilitados puede ser más valiosa que una promesa exagerada.

La travesía de Adriana Geymonat demuestra que una efeméride puede recuperar actualidad cuando se conecta con preguntas concretas: cómo se atraviesa una montaña, qué recursos hacen posible una expedición y qué significa enseñar la historia desde el territorio. Su próximo objetivo europeo mantiene abierto un mapa que comenzó en los Andes y que todavía busca nuevas respuestas sobre la vida, las decisiones y el legado de José de San Martín.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las seis rutas históricas que recorrió Adriana Geymonat?

Geymonat recorrió los pasos de Los Patos, Portillo, Come Caballos, Planchón, Uspallata y Guana. Estos trayectos forman parte de las rutas utilizadas por las columnas del Ejército de los Andes durante el plan continental de José de San Martín en 1817.

¿Adriana Geymonat es montañista profesional o militar?

No. Es docente de música, danza, teatro e historia del arte, y nació en La Plata. Su recorrido comenzó como una inquietud personal vinculada con San Martín y se desarrolló dentro de expediciones organizadas por agrupaciones sanmartinianas, con apoyo de baqueanos conocedores de la cordillera.

¿Qué nuevo recorrido planea realizar Adriana Geymonat?

La docente proyecta para 2027 un viaje por Europa, desde Cervatos de la Cueza, en España, hasta Boulogne-sur-Mer, en Francia. El objetivo es continuar la reconstrucción del camino de San Martín y llegar al lugar donde el Libertador murió en 1850.

¿Qué enseñanzas lleva Geymonat a sus alumnos después de las expediciones?

Además de fechas y batallas, comparte aprendizajes sobre el miedo, la solidaridad, el cuidado de los animales, la importancia de los baqueanos y el respeto por la naturaleza. Su propuesta busca que los estudiantes comprendan la dimensión humana y material del Cruce de los Andes.

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