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Argentina lunes 31 de agosto de 2026
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Ataque con ácido en Tres de Febrero: una joven lucha por su vida

9 min de lectura

Agustina Rodríguez, de 25 años, permanece internada en terapia intensiva tras sufrir un ataque con ácido en su casa de Pablo Podestá. La agresión le provocó quemaduras extensas y daños severos en la visión, mientras la Justicia busca identificar al atacante.

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El ataque con ácido en Tres de Febrero dejó a Agustina Soledad Rodríguez, de 25 años, internada en terapia intensiva y con lesiones graves en el rostro, el torso, los brazos, las piernas, los pulmones y la visión. La joven se encontraba en su vivienda de Pablo Podestá junto a su hija de 3 años cuando un hombre llamó a la puerta, afirmó que llevaba un paquete y le arrojó una sustancia corrosiva a través de la ventana.

El ataque con ácido en Tres de Febrero ocurrió el miércoles 27 de agosto, alrededor de las cuatro de la tarde, en una vivienda ubicada en la esquina de Corrientes y la avenida Pérez Galdós, en la localidad de Pablo Podestá. Agustina Soledad Rodríguez estaba descansando junto a su hija pequeña cuando la nena le pidió que le preparara la leche. La joven se levantó y, en ese momento, alguien llamó a la puerta.

De acuerdo con el relato difundido por la familia, un hombre dijo que tenía un paquete para Agustina. Como la puerta no se abrió de inmediato, la joven se acercó a una ventana cuya cortina estaba corrida y el agresor le arrojó ácido directamente en la cara. La sustancia también alcanzó otras zonas de la parte superior de su cuerpo y provocó quemaduras de consideración.

La familia señaló que el compuesto afectó aproximadamente el 32% del cuerpo de la víctima, con especial gravedad en el rostro. Su hermana, Jazmín Rodríguez, explicó que Agustina permanece internada en el Hospital Bocalandro, en terapia intensiva, y que los médicos evalúan lesiones que comprometen la respiración y la visión.

El ataque con ácido en Tres de Febrero ocurrió frente a una vivienda familiar

La agresión se desarrolló en un contexto doméstico y en presencia indirecta de la hija de Agustina, que se encontraba dentro de la casa. Según la reconstrucción familiar, la madre de la joven escuchó sus gritos, salió de la habitación y la encontró echándose agua para intentar aliviar el dolor causado por la sustancia.

Poco después llegó el padre de la niña, quien trasladó a Agustina a un centro de salud. La familia explicó que la joven sufrió quemaduras en la cara, el torso, los brazos y las piernas, además de una afectación pulmonar que obligó a mantenerla bajo cuidados intensivos.

La escena generó preocupación entre sus allegados porque el ataque no se produjo en la vía pública ni durante una discusión visible, sino mediante un engaño relacionado con una supuesta entrega. Ese mecanismo forma parte de los elementos que la investigación debe reconstruir: cómo fue elegido el domicilio, si el agresor conocía los movimientos de la víctima y si existió una planificación previa.

La hija de la víctima pregunta por su madre

Agustina vivía con su madre y su hija, que está próxima a cumplir cuatro años. La familia contó que la niña pregunta de manera constante por su mamá, internada desde el momento de la agresión. La situación agrega una dimensión familiar especialmente delicada, ya que la menor habría estado en la vivienda durante el ataque, aunque la información difundida no indica que haya sufrido lesiones.

Antes de la agresión, Agustina trabajaba como manicura y administraba su emprendimiento mediante redes sociales. Sus allegados la describieron como una joven dedicada a su hija y a su actividad independiente. La familia pidió que las autoridades garanticen protección para quienes permanecen en la casa, debido a los antecedentes de amenazas que, según afirmaron, habían recibido el novio de Agustina y sus familiares durante los días previos.

La visión y los pulmones están entre las zonas más comprometidas

Las lesiones provocadas por sustancias corrosivas pueden avanzar rápidamente y requieren atención médica especializada. En este caso, el entorno de Agustina informó que las quemaduras alcanzaron una parte importante de su cuerpo y que también existe compromiso pulmonar. La paciente continúa bajo observación permanente mientras los profesionales determinan la evolución de las heridas y las posibilidades de recuperación.

Una de las mayores preocupaciones de la familia está relacionada con la vista. Jazmín Rodríguez sostuvo que los médicos les indicaron que existe una probabilidad elevada de que Agustina no vuelva a ver, aunque aclaró que esa posibilidad todavía no fue confirmada de manera definitiva. La prioridad inmediata, según sus declaraciones, es que la joven sobreviva y deje de estar en riesgo.

La familia también solicitó que Agustina sea trasladada a un hospital especializado en quemaduras. Ese pedido se vincula con la complejidad de las lesiones y con la necesidad de contar con equipos interdisciplinarios capaces de atender daños en la piel, los ojos, las vías respiratorias y otros órganos comprometidos.

La fiscalía investiga quién arrojó la sustancia corrosiva

La causa está a cargo de la fiscal Diana Makyo, de la Unidad Funcional de Instrucción N.º 7 del Departamento Judicial de San Martín. Hasta el momento, el agresor no fue detenido. La información disponible indica que escapó en un automóvil en dirección a la zona de Hurlingham luego de atacar a la joven.

La investigación debe establecer la identidad del atacante, el tipo de sustancia utilizada, el recorrido de fuga y el posible vínculo con la víctima o su entorno. También pueden resultar relevantes las imágenes de cámaras de seguridad cercanas, los testimonios de vecinos, los registros de vehículos y cualquier comunicación previa que permita reconstruir los movimientos anteriores y posteriores al hecho.

Según informó el medio Clarín, los investigadores analizan el móvil de la agresión. Una versión citada en la cobertura periodística sostiene que, en principio, no se habría confirmado un caso de violencia de género. Esa hipótesis, sin embargo, no reemplaza la investigación judicial ni permite descartar otras líneas hasta que se reúnan pruebas suficientes.

Las amenazas previas forman parte de la línea investigativa

Los familiares de Agustina aseguraron que el novio de la joven y su familia habían recibido amenazas en los días previos. Por ahora, ese dato fue presentado por el entorno de la víctima y deberá ser verificado por la fiscalía. La existencia, el contenido y el origen de esas amenazas pueden ser determinantes para establecer si el ataque fue dirigido contra Agustina por una confusión, por una represalia o por un conflicto que todavía no trascendió públicamente.

La familia remarcó que Agustina no tenía conflictos conocidos y pidió que no se la vincule con actividades ilícitas sin pruebas. Esa aclaración refleja la preocupación de sus allegados por evitar especulaciones mientras la causa se encuentra abierta. En casos de extrema gravedad, la difusión de versiones no verificadas puede afectar tanto la investigación como la intimidad de la víctima y de su hija.

El pedido de seguridad alcanza a toda la familia

Además de reclamar justicia, los allegados de Agustina solicitaron medidas de seguridad para la vivienda y para los integrantes de la familia. El pedido se fundamenta en las amenazas que, según declararon, se produjeron antes de la agresión y en el temor de que el atacante o personas relacionadas con el hecho vuelvan a acercarse al domicilio.

La protección de la escena y del entorno de la víctima puede ser relevante para preservar pruebas, evitar nuevos episodios y garantizar que familiares y testigos puedan declarar sin presiones. La evaluación de esas medidas corresponde a las autoridades judiciales y de seguridad que intervienen en el expediente.

En paralelo, la familia difundió el caso a través de las redes sociales con el objetivo de obtener información y acelerar la identificación del responsable. También pidió colaboración para que cualquier persona que haya observado movimientos extraños, vehículos o imágenes de cámaras en la zona aporte datos a los canales oficiales y no difunda acusaciones sin confirmar.

Qué se sabe y qué todavía debe confirmar la investigación

La información conocida hasta el momento permite establecer que el ataque ocurrió dentro o en el límite inmediato de la vivienda, que el agresor utilizó el supuesto envío de un paquete para acercarse y que luego huyó en auto hacia Hurlingham. También se sabe que Agustina permanece internada con lesiones extensas y que la familia busca su derivación a un centro especializado.

En cambio, todavía no están confirmados públicamente la identidad del atacante, el motivo del hecho, la composición exacta del líquido utilizado, el modelo o la patente del vehículo y la relación que podría existir entre el agresor y la víctima. Tampoco hay una confirmación médica definitiva sobre la pérdida de visión. Diferenciar los datos comprobados de las hipótesis resulta fundamental para evitar conclusiones anticipadas.

La causa deberá avanzar con peritajes médicos, análisis de la sustancia, relevamiento de la escena y revisión de registros audiovisuales. El testimonio de la familia puede orientar las primeras medidas, pero la responsabilidad penal solo podrá definirse a partir de las pruebas incorporadas al expediente y de las decisiones de la fiscalía y del juzgado interviniente.

El ataque con ácido en Tres de Febrero también exige responsabilidad al informar

Por la gravedad de las heridas y la posibilidad de que el caso se viralice, la cobertura pública debe evitar imágenes invasivas, datos personales innecesarios y afirmaciones que presenten como hechos cuestiones todavía no demostradas. La difusión responsable puede ayudar a encontrar testigos, pero también puede exponer a la niña, aumentar la angustia de la familia o interferir con medidas de investigación.

Para los vecinos de Pablo Podestá y Hurlingham, cualquier información concreta sobre el momento del ataque, el vehículo utilizado o movimientos inusuales debe comunicarse directamente a la fiscalía o a la Policía, en lugar de publicarse como una acusación en redes. Las cámaras privadas y los registros de comercios también pueden ser entregados a las autoridades mediante los mecanismos correspondientes.

Desde una perspectiva de seguridad cotidiana, el caso vuelve a mostrar la importancia de verificar entregas inesperadas sin exponerse directamente a una ventana o puerta abierta. Esa observación no atribuye responsabilidad a la víctima: la agresión fue ejecutada por quien decidió utilizar una sustancia corrosiva. La prevención puede reducir riesgos, pero no justifica ni explica un ataque criminal.

La evolución médica y la investigación definirán los próximos pasos

La situación de Agustina seguirá dependiendo de su respuesta al tratamiento intensivo y de la evaluación de las lesiones en la piel, los ojos y el sistema respiratorio. La familia espera una derivación a un centro especializado y mantiene el pedido de acompañamiento, seguridad y justicia.

En el plano judicial, las próximas horas pueden ser decisivas para obtener imágenes, identificar el vehículo y determinar si las amenazas previas guardan relación con la agresión. Mientras no haya una detención ni una explicación oficial del móvil, cualquier versión debe ser considerada con prudencia. La prioridad es preservar la vida de la joven, proteger a su entorno y reunir pruebas que permitan esclarecer el ataque ocurrido en Pablo Podestá.

Preguntas frecuentes

¿Dónde ocurrió el ataque con ácido?

La agresión ocurrió en una vivienda ubicada en la esquina de Corrientes y la avenida Pérez Galdós, en Pablo Podestá, partido de Tres de Febrero. Según el relato familiar, el atacante dijo que llevaba un paquete y arrojó la sustancia corrosiva cuando Agustina se acercó a una ventana.

¿Cómo se encuentra Agustina Rodríguez?

La joven permanece internada en terapia intensiva en el Hospital Bocalandro. Su familia informó que sufrió quemaduras en aproximadamente el 32% del cuerpo, con lesiones en la cara, el torso, los brazos y las piernas, además de afectación pulmonar y problemas graves en la visión.

¿Hay una persona detenida por el ataque?

Hasta la información difundida sobre el caso, no había detenidos. El agresor habría escapado en un automóvil hacia la zona de Hurlingham. La investigación está a cargo de la fiscal Diana Makyo, de la UFI N.º 7 del Departamento Judicial de San Martín.

¿Se confirmó que la víctima perderá la visión?

No. La familia explicó que los médicos consideran elevada la posibilidad de que Agustina no vuelva a ver, pero esa consecuencia todavía no fue confirmada de manera definitiva. Su estado continúa bajo evaluación y la prioridad médica es estabilizarla y tratar las lesiones más graves.

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