Benjamín Vicuña habló de la distancia con sus hijos
El actor contó en PH, Podemos Hablar cómo sostiene el vínculo con Magnolia y Amancio, que viven en Turquía junto a su madre, la China Suárez. Sus palabras emocionaron a Lizy Tagliani y Pablo Giralt.

La distancia con sus hijos menores fue el eje de la conversación que Benjamín Vicuña mantuvo en PH, Podemos Hablar. El actor explicó cómo intenta sostener el vínculo con Magnolia y Amancio, quienes viven en Turquía junto a su madre, Eugenia “la China” Suárez, y su pareja, Mauro Icardi. El relato conmovió a Lizy Tagliani y Pablo Giralt, también invitados al programa de Telefe.
Benjamín Vicuña habló públicamente sobre una situación familiar que, según sus propias palabras, le resulta dolorosa y difícil de administrar: la distancia con sus hijos menores, Magnolia y Amancio. Los chicos viven desde hace más de un año en Turquía junto a su madre, Eugenia “la China” Suárez, y Mauro Icardi, por lo que el actor debe sostener la relación parental desde miles de kilómetros.
Para ampliar el marco general del tema, conviene revisar también esta distancia con sus hijos como referencia de contexto.
El tema apareció durante una charla con Andy Kusnetzoff en PH, Podemos Hablar, el ciclo de Telefe que reunió al intérprete con Lizy Tagliani y Pablo Giralt. Lejos de plantear una respuesta cerrada o una fórmula ideal, Vicuña describió cómo intenta aprovechar cada encuentro y cada conversación para preservar una relación cercana con sus hijos.
Su testimonio fue retomado por La Nación, fuente original de esta información, donde también se detallaron las reacciones que generó el momento dentro del estudio.
La distancia con sus hijos y una paternidad sostenida a miles de kilómetros
Vicuña explicó que la crianza puede adoptar formas diferentes según las circunstancias personales y familiares. En su caso, reconoció que la presencia cotidiana tiene un valor central, aunque actualmente no puede compartir con Magnolia y Amancio la rutina diaria que implica vivir en el mismo lugar.
El actor señaló que sus hijos se encuentran a más de 14.000 kilómetros y que esa separación modifica la manera de ejercer la paternidad. Sin embargo, también remarcó que la distancia geográfica no define por sí sola la profundidad de un vínculo. Para él, el amor y la confianza construidos a lo largo del tiempo siguen siendo elementos que nadie puede quitarle.
La reflexión también se relacionó con una etapa anterior de su vida profesional. Vicuña admitió que en distintos momentos trabajó mucho y que eso pudo haber limitado su disponibilidad cotidiana. La diferencia actual, según explicó, está marcada por una circunstancia concreta: sus hijos menores viven en otro país y la relación debe organizarse con viajes, llamadas y períodos de convivencia concentrados.
Encuentros breves, conversaciones y tiempo de calidad
El actor contó que los encuentros con sus hijos se producen en períodos que pueden extenderse durante semanas, aunque no siempre de manera continua. Mencionó que ya habían pasado dos meses intercalados en los que pudo compartir bastante tiempo con ellos y que procura que esas jornadas tengan una intensidad afectiva especial.
En lugar de medir la relación únicamente por la cantidad de horas compartidas, Vicuña puso el foco en la calidad de esos momentos. Jugar, conversar, escuchar lo que les pasa y participar de sus intereses son formas de construir una presencia emocional, incluso cuando el padre no puede acompañar cada mañana, cada comida o cada actividad escolar.
Ese planteo refleja una situación que atraviesan muchas familias separadas por migraciones, trabajos internacionales o decisiones de residencia. La tecnología permite mantener videollamadas y mensajes frecuentes, pero no reemplaza completamente el contacto físico. Por eso, la organización de los viajes y los períodos de convivencia adquiere una importancia mayor en estos casos.
Por qué el actor evita trasladar los conflictos adultos a sus hijos
Durante la conversación, Vicuña también aclaró que no utiliza sus charlas con Magnolia y Amancio para hablar sobre las diferencias que pueda mantener con la madre de los chicos. Marcó una separación entre los asuntos de los adultos y el espacio emocional de sus hijos, una distinción especialmente relevante cuando existen familias ensambladas y cambios de residencia entre países.
La decisión de preservar a los niños de las discusiones adultas apunta a evitar que queden ubicados en el papel de mensajeros, jueces o confidentes de problemas que no les corresponden. En una familia expuesta públicamente, esa frontera puede ser más compleja de sostener, porque cada declaración puede transformarse rápidamente en una noticia o en una interpretación sobre la vida privada.
Vicuña no presentó su postura como una solución universal, sino como la manera que encontró para atravesar el escenario actual. Su explicación se centró en mantener el contacto, cuidar las conversaciones y permitir que los chicos conserven un vínculo con cada adulto sin cargar con las tensiones propias de las decisiones familiares.
El recuerdo de Blanca como parte de una historia familiar atravesada por el dolor
Las palabras del actor conmovieron a Lizy Tagliani, quien recordó otro momento profundamente doloroso de la vida de Vicuña y Carolina “Pampita” Ardohain: la muerte de su hija Blanca. La niña falleció en 2012, a los seis años, y ese hecho marcó de manera permanente la historia de ambos padres.
Tagliani sostuvo, con evidente emoción, que Vicuña había aprendido a ser padre atravesando experiencias extremas. Desde su perspectiva, el vínculo familiar no puede medirse solamente por la cercanía física, porque también está compuesto por el amor, la memoria, el cuidado y la forma en que una persona acompaña a sus hijos aun cuando las circunstancias impiden una convivencia constante.
La referencia a Blanca agregó una dimensión sensible a la conversación. No se trató únicamente de una reflexión sobre la crianza a distancia, sino también de la trayectoria de un hombre que debió enfrentar pérdidas y transformaciones familiares de gran impacto. La reacción de Tagliani vinculó el presente del actor con ese pasado, sin quitarle importancia al desafío específico que hoy representa estar lejos de sus hijos menores.
La reacción de Pablo Giralt dentro del programa
Pablo Giralt también manifestó su emoción durante el intercambio. El comentarista deportivo expresó respeto y admiración por quienes atraviesan situaciones familiares de esa naturaleza y reconoció que resulta difícil imaginar el peso emocional de una separación prolongada entre un padre y sus hijos.
Su respuesta reforzó el tono íntimo que tomó el segmento. Aunque el programa suele combinar entretenimiento, actualidad y relatos personales, en este caso la conversación se desplazó hacia una experiencia universal: la necesidad de permanecer cerca de los hijos y la angustia que puede provocar no participar de su vida cotidiana.
El debate sobre la presencia diaria y las nuevas formas de paternar
Vicuña también mencionó una conversación que había mantenido con José María Muscari sobre el papel del día a día en la relación entre padres e hijos. La idea de que la paternidad se construye mediante la presencia cotidiana le resultó válida, aunque explicó que su propia realidad lo obliga a asumir una función diferente.
La discusión no plantea una oposición simple entre estar cerca y estar lejos. La presencia diaria permite acompañar rutinas, resolver problemas pequeños y participar de momentos que suelen parecer ordinarios, pero que forman la identidad familiar. A la vez, una relación a distancia puede sostenerse mediante constancia, escucha, acuerdos y una participación activa en las decisiones importantes.
En el caso relatado por Vicuña, el desafío consiste en evitar que los encuentros excepcionales se conviertan en una experiencia aislada. La continuidad entre una visita y otra, el contacto habitual y el conocimiento de lo que viven los chicos son aspectos que pueden ayudar a que la relación no dependa solamente de los períodos de vacaciones o de los viajes internacionales.
La situación también muestra que las familias actuales pueden organizarse de maneras diversas. Traslados por trabajo, mudanzas al exterior, separaciones y nuevas parejas forman parte de escenarios que requieren acuerdos claros entre los adultos. Cuando hay exposición mediática, además, resulta necesario cuidar qué información se comparte y cómo puede repercutir en los menores.
Qué puede aprender una familia separada por miles de kilómetros
El relato de Vicuña permite identificar algunas prácticas concretas sin convertir su experiencia en un modelo obligatorio. Mantener conversaciones frecuentes, reservar espacios de intimidad, planificar visitas y participar de los intereses de los hijos son acciones que pueden fortalecer el vínculo cuando la convivencia no es posible.
También resulta importante adaptar la comunicación a la edad de los chicos. Una videollamada puede ser útil, pero no siempre debe transformarse en una entrevista formal. Compartir una actividad, leer juntos, mostrar un dibujo, acompañar una tarea o simplemente hablar de lo que ocurrió durante el día puede generar una sensación de continuidad.
La coordinación entre los adultos cumple un papel decisivo. Los niños necesitan saber cuándo volverán a ver a cada progenitor y contar con información clara, expresada de forma adecuada para su edad. En ese proceso, evitar discusiones frente a ellos y no utilizarlos como intermediarios ayuda a proteger su estabilidad emocional.
Estas herramientas no eliminan la tristeza de la separación ni reemplazan el contacto presencial. Sí pueden reducir la sensación de ausencia absoluta y permitir que el padre o la madre que vive lejos siga formando parte de la vida real de sus hijos, no solamente de encuentros excepcionales.
La conversación de Vicuña y su alcance en la visibilidad de contenidos de actualidad
Desde el punto de vista de los medios digitales, el testimonio combina varias búsquedas de interés: la aparición de Benjamín Vicuña en PH, Podemos Hablar, la distancia con Magnolia y Amancio, la reacción de Lizy Tagliani y la participación de Pablo Giralt. Una cobertura útil debe ordenar esos elementos y distinguir las declaraciones del actor de las interpretaciones que puedan surgir alrededor de su vida privada.
Para los sitios de espectáculos y actualidad, la visibilidad orgánica depende de responder con precisión qué ocurrió, quiénes participaron y por qué el momento generó repercusión. El uso responsable de nombres propios, el contexto sobre la familia y una redacción prudente ayudan a evitar titulares exagerados que pueden atraer clics inmediatos, pero deteriorar la confianza del público.
También es relevante no presentar como hechos confirmados aquellas versiones que no fueron desarrolladas en el programa. La noticia se sostiene en el testimonio de Vicuña sobre la distancia, en sus referencias a la paternidad y en las reacciones emocionales de Tagliani y Giralt. Separar esos datos de cualquier especulación permite que los lectores comprendan mejor el alcance real de la conversación.
Para quienes siguen la actualidad de figuras argentinas, el episodio ofrece una mirada menos centrada en la polémica y más enfocada en las dificultades concretas de una familia que debe sostener sus vínculos a través de fronteras. La utilidad de la cobertura está en explicar esa situación sin invadir espacios que el propio actor decidió reservar para los adultos.
La intervención de Benjamín Vicuña dejó expuesta una tensión que muchas familias conocen: la presencia física tiene un valor irremplazable, pero el afecto también puede sostenerse mediante compromiso, comunicación y tiempo compartido cuando las circunstancias obligan a vivir lejos. En su caso, la distancia con sus hijos se convirtió en una parte dolorosa de la vida cotidiana, aunque no en una renuncia al vínculo que busca preservar.
Preguntas frecuentes
¿Qué contó Benjamín Vicuña sobre sus hijos menores?
El actor explicó que Magnolia y Amancio viven en Turquía junto a su madre y que esa distancia le impide compartir la rutina diaria con ellos. Aun así, afirmó que procura mantener conversaciones, organizar encuentros y aprovechar cada período de convivencia para fortalecer el vínculo afectivo.
¿Por qué se emocionaron Lizy Tagliani y Pablo Giralt?
Lizy Tagliani relacionó las palabras de Vicuña con el dolor que el actor atravesó tras la muerte de su hija Blanca. Pablo Giralt, por su parte, expresó respeto y admiración por quienes deben enfrentar una separación prolongada de sus hijos, y ambos reaccionaron con visible emoción.
¿Vicuña habló de sus diferencias con la China Suárez?
Durante la charla, Vicuña señaló que evita hablar con sus hijos sobre los conflictos o diferencias que puedan existir entre los adultos. Su postura fue mantener esos asuntos separados de las conversaciones con Magnolia y Amancio para proteger el vínculo de los chicos con sus padres.
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