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Argentina martes 14 de julio de 2026
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Dolor en pies y tobillos: cómo distinguir artrosis de artritis y aliviar el malestar

5 min de lectura

El reumatólogo Santiago Catalán Pellet explica las diferencias entre artrosis y artritis en pies y tobillos, detalla causas frecuentes y propone ejercicios simples para reducir el dolor y mejorar la movilidad.

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El dolor en los pies y tobillos limita la movilidad y afecta la autonomía diaria, especialmente en personas mayores. Sin embargo, no siempre se debe a la edad. Según el reumatólogo Santiago Catalán Pellet, identificar si se trata de artrosis o artritis es clave para recibir el tratamiento adecuado y mejorar la calidad de vida.

Los pies soportan el peso del cuerpo y cualquier alteración en su funcionamiento repercute en la movilidad general. Cuando el dolor aparece en los tobillos o en la planta, actividades básicas como caminar o subir escaleras pueden convertirse en un desafío. El doctor Santiago Catalán Pellet, subjefe de Reumatología del Hospital Universitario Austral, advierte que no hay que atribuir estos dolores únicamente al paso del tiempo, ya que pueden tener orígenes mecánicos, inflamatorios, neurológicos, tendinosos o vasculares.

Cómo diferenciar artrosis de artritis en los pies

Según el especialista, la artrosis es la causa mecánica más frecuente. Se produce por el desgaste del cartílago, lo que genera un dolor que aumenta con el uso. Es característico que este dolor mejore con el reposo y se acompañe de cierta rigidez matinal que dura menos de media hora. El malestar suele ser moderado, permitiendo que el paciente se adapte a la molestia.

Por el contrario, la artritis aparece por un proceso inflamatorio que provoca hinchazón, calor local y dolor incluso en reposo. Puede afectar personas de cualquier edad y no siempre responde a un traumatismo previo. En casos de inflamación intensa del primer dedo del pie, podemos estar frente a un cuadro de gota o artritis por depósito de cristales de ácido úrico, una condición dolorosa que puede impedir apoyar el pie.

El doctor Catalán Pellet aclara que el exceso de ácido úrico en sangre puede deberse a factores alimentarios, destacando la importancia de limitar el consumo de achuras, mariscos y cerveza. Una dieta antiinflamatoria y equilibrada es clave para controlar los episodios de gota.

Otras causas frecuentes de dolor en pies y tobillos

Las molestias no siempre provienen de las articulaciones. Existen cuadros tendinosos como la fascitis plantar, que se manifiesta con dolor en la planta del talón al levantarse, o la tendinitis del tendón de Aquiles, que genera un dolor posterior que empeora al caminar o ponerse en puntas de pie. Estos trastornos suelen mejorar con fisioterapia y corrección del apoyo.

En los pacientes diabéticos, el dolor puede tener un origen neuropático. En estos casos, las sensaciones de hormigueo o descargas eléctricas indican daño en los nervios periféricos. También pueden aparecer neuritis o radiculopatías derivadas de problemas en la columna.

Otra causa menos frecuente es la insuficiencia venosa o una trombosis, que ocasiona hinchazón por alteraciones en la circulación. Ante estos síntomas, el médico recomienda una evaluación integral para descartar causas vasculares.

El papel del calzado y las plantillas personalizadas

Muchas veces el dolor persistente se relaciona con un calzado inadecuado. El especialista desmitifica la idea de que los adultos mayores necesiten zapatos ortopédicos rígidos o poco estéticos. Cada diagnóstico requiere un tipo de suela y soporte distinto: los casos de artrosis se benefician con suelas firmes, mientras que una fascitis plantar mejora con buena amortiguación.

Respecto a las plantillas, Catalán Pellet sugiere evitar las genéricas de farmacia y optar por las diseñadas a medida, luego de realizar un estudio de la pisada o pedigrafía. La combinación óptima entre plantilla y calzado puede reducir de forma significativa el dolor articular y prevenir lesiones.

Diagnóstico y estudios complementarios

El especialista enfatiza que la clave está en un buen interrogatorio clínico y examen físico. Con esta base se obtiene gran parte de la información necesaria. Solo en casos específicos se solicitan estudios de imagen como radiografías, ecografías o resonancias para observar el estado óseo y de tejidos blandos. Si se sospecha una causa inflamatoria, los análisis de laboratorio permiten confirmar la presencia de artritis.

La kinesiología es la base del tratamiento. La rehabilitación mejora la movilidad y fortalece la musculatura que sostiene las articulaciones. Aunque existen medicamentos para aliviar los síntomas, los ejercicios específicos y el control del peso son pilares fundamentales.

Ejercicios terapéuticos para mejorar movilidad y reducir dolor

El movimiento es esencial para mantener la salud articular. El reposo prolongado solo agrava la rigidez y debilita los músculos. Catalán Pellet propone una serie de ejercicios simples que pueden realizarse en casa:

1. Movilidad de tobillos

Sentado, con el pie en el aire o apoyado en el talón, realizar diez círculos hacia cada lado. Repetir una o dos veces al día para lubricar la articulación antes de caminar.

2. Ejercicio punta-talón

Apoyar ambos pies en el piso y alternar el levantamiento de puntas y talones, entre 10 y 15 repeticiones. Este movimiento activa los músculos tibiales y gemelos, mejorando la circulación y la fuerza.

3. Fortalecimiento con toalla

Colocar una toalla extendida en el suelo e intentar arrugarla con los dedos del pie. Este ejercicio fortalece la musculatura interna y mejora el control del arco plantar.

Estos movimientos, combinados con una rutina de estiramientos y caminatas suaves, contribuyen a aliviar el dolor y prevenir recaídas.

Prevención y hábitos saludables

Más allá del tratamiento, mantener un peso adecuado y elegir un calzado confortable y estable son medidas esenciales. El exceso de peso aumenta la presión sobre las articulaciones, acelerando el desgaste. Además, se recomienda evitar el sedentarismo, realizar chequeos periódicos y consultar ante cualquier dolor persistente.

El especialista aclara que la artrosis no se cura, pero puede manejarse eficazmente. Con rehabilitación, control de peso y ejercicios regulares, es posible ralentizar su avance y mejorar considerablemente la movilidad.

Consecuencias digitales y visibilidad en salud online

En la actualidad, las búsquedas sobre dolor en pies y tobillos crecen de manera sostenida. Los portales de salud y bienestar deben ofrecer información precisa y accesible que oriente sin reemplazar la consulta médica. En este contexto, la divulgación de contenidos verificados sobre artrosis, artritis y fisioterapia mejora la visibilidad orgánica en temas de salud digital y fortalece la confianza del público en fuentes médicas confiables.

La nota original fue publicada por Clarín.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si mi dolor de pies es por artrosis o artritis?

La artrosis causa dolor que empeora con la actividad y mejora con el reposo, mientras que la artritis produce inflamación, calor y dolor incluso en reposo. Un examen médico y estudios complementarios ayudan a establecer el diagnóstico correcto.

¿Qué ejercicios ayudan a aliviar el dolor en los pies?

Movilizar los tobillos con giros, realizar el ejercicio punta-talón y arrugar una toalla con los dedos son prácticas simples que mejoran la movilidad y fortalecen los músculos del pie.

¿El calzado influye en el dolor articular?

Sí. Un zapato con buena sujeción, base estable y espacio para los dedos puede reducir el dolor. En algunos casos, se complementa con plantillas personalizadas para mejorar el apoyo y distribuir mejor el peso corporal.

¿Es recomendable el reposo prolongado si hay artrosis?

No. El reposo absoluto debilita la musculatura y empeora la rigidez. Lo adecuado es mantener movimiento controlado mediante ejercicios terapéuticos y fisioterapia supervisada.

¿Qué alimentos deben evitarse si tengo gota o ácido úrico alto?

Conviene reducir el consumo de achuras, mariscos y cerveza, ya que contienen purinas que elevan el ácido úrico. Una dieta equilibrada y antiinflamatoria puede prevenir nuevos episodios de dolor.

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