Emm & Val renueva la alta costura argentina para nuevas generaciones
El dúo formado por Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand tomó el legado de Sylvie Burstin y lo transformó en una propuesta contemporánea de alta costura, con textiles intervenidos, color propio y una mirada puesta en mujeres con identidad.

La alta costura argentina encuentra una nueva etapa en el trabajo de Emm & Val, el dúo integrado por Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand, que asumió la continuidad de la histórica marca Sylvie Burstin y desarrolló un sello propio para acercar el diseño de autor a nuevas generaciones. Desde un atelier ubicado en el Edificio Carrizo, en Retiro, las diseñadoras combinan técnicas artesanales, textiles creados especialmente y una mirada contemporánea que ya vistió a figuras como Valeria Mazza, Cazzu, Pampita, Monna Antonópulos y Eleonora Wexler.
La alta costura argentina suele asociarse con nombres consagrados, vestidos de gala y una tradición artesanal que se transmite entre generaciones. En ese escenario, Emm & Val propone una renovación que no busca borrar el pasado, sino reinterpretarlo. Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand tomaron la conducción creativa de Sylvie Burstin y, al mismo tiempo, construyeron una identidad propia basada en la escucha, la experimentación textil y el vínculo personal con cada clienta.
El proyecto funciona en un espacio con una carga histórica singular. Su atelier ocupa el primer piso del Edificio Carrizo, situado en la esquina de Juncal y Esmeralda, en el barrio porteño de Retiro. La construcción fue diseñada en 1936 por el arquitecto Francesco Gianotti y cuenta con protección patrimonial por su valor histórico y arquitectónico. El inmueble conserva rasgos del Art Decó y, según el relato de las diseñadoras, también estuvo vinculado con el modisto Paco Jamandreu, recordado por su relación profesional y personal con Eva Perón.
En ese contexto, el trabajo de Emm & Val se presenta como una continuidad y, a la vez, como una toma de posición. La firma conserva métodos propios de la alta costura, como el dibujo manual, el bordado artesanal y la confección personalizada, pero los combina con una estética más flexible, menos solemne y cercana a las formas de expresión de las mujeres contemporáneas.
Emm & Val y el desafío de continuar el legado de Sylvie Burstin
Vernieri y Hillebrand comenzaron a trabajar juntas hace 17 años. Su vínculo profesional nació mientras estudiaban diseño de indumentaria y se consolidó a través de distintos proyectos vinculados con la moda, los accesorios, la producción audiovisual y la dirección de arte. Aunque durante un período fueron pareja y luego continuaron sus caminos afectivos por separado, mantuvieron una sociedad creativa que se volvió central para sus carreras.
Antes de llegar a la dirección de Sylvie Burstin, ambas acumularon experiencias en áreas complementarias. Hillebrand se desempeñó en distintos atelieres de alta costura, estudió fotografía, iluminación y producción de desfiles. Vernieri, por su parte, trabajó en vestuario televisivo, creó una productora de contenidos de moda y se formó en la Universidad de Buenos Aires. Ese recorrido les permitió comprender tanto la construcción de una prenda como la manera de comunicarla.
El ingreso a la firma se produjo en 2014 y 2015. Durante cuatro años trabajaron junto con Sylvie Burstin y Manfred Vogel, diseñador que había estado al frente de Nina Ricci Latinoamérica. La salida de Vogel marcó un punto de inflexión: el diseñador les planteó que estaban preparadas para continuar la marca y les abrió la posibilidad de hacerlo en Buenos Aires o en París. Eligieron quedarse y asumir el desafío local.
La decisión implicaba mucho más que ocupar un cargo creativo. La marca debía atravesar una transformación de negocio, comunicación y posicionamiento. En los años 2020 y 2021, el equipo tuvo que reconstruir su presencia luego de dejar el local de la avenida Alvear y trasladarse a un formato de atelier privado. El cambio redujo la exposición directa de la firma, pero también permitió desarrollar una relación más personalizada con las clientas.
Una estética que cruza geometría, naturaleza y movimiento
La identidad de Emm & Val surge de la combinación de dos sensibilidades diferentes. Hillebrand se acerca a las líneas rectas, la geometría y el orden visual asociado con el Art Decó. Vernieri trabaja con trazos más orgánicos, espontáneos y cercanos a las formas del Art Nouveau. En lugar de elegir una sola influencia, ambas integran esas miradas en bordados, estampas y estructuras textiles.
Un ejemplo de esa síntesis aparece en los motivos de algas que la marca utiliza como dibujo propio. Las formas son fluidas, irregulares y etéreas, pero pueden organizarse sobre la superficie del vestido con una composición geométrica. El resultado busca evitar la rigidez de ciertas interpretaciones clásicas de la alta costura y conservar una sensación de movimiento.
La división de tareas también forma parte de la dinámica del dúo. Vernieri mantiene un contacto más directo con las clientas y participa en la gestión empresarial, mientras Hillebrand concentra buena parte del proceso creativo y del desarrollo de textiles. Sin embargo, ambas intervienen en las decisiones de diseño y técnica. La marca sostiene que esa colaboración permite que cada prenda reúna distintas perspectivas sin perder coherencia.
El vestido nace de una conversación
Para Emm & Val, la confección no empieza necesariamente con una tendencia, una temporada o una imagen de pasarela. El proceso suele arrancar con una charla. Las diseñadoras necesitan conocer el evento, el lugar, la personalidad de quien usará la prenda y la manera en que imagina su presencia en esa ocasión.
Ese método modifica la relación tradicional entre diseñadora y clienta. En vez de presentar una selección cerrada de modelos, el atelier construye una propuesta a partir de información personal. El vestido se piensa para una situación concreta y no únicamente como un objeto visual. Por eso las creadoras hablan de prendas con propósito: piezas que deben expresar algo de quien las lleva y no quedar separadas de su identidad.
La búsqueda también contempla prendas no binarias y colaboraciones con el ámbito de la sastrería. El dúo desarrolló colecciones de moños y accesorios para el sastre José Valosen, una experiencia que amplió su trabajo más allá del vestido femenino de gala. Aunque todavía no concretaron una línea masculina, consideran que ese universo forma parte de sus posibilidades futuras.
Textiles propios, tintes artesanales y colores irrepetibles
Uno de los rasgos más distintivos de la propuesta es el desarrollo de materiales. La marca no se limita a seleccionar telas disponibles en el mercado, sino que interviene organzas de seda natural, gasas, linos y tules con dibujos, color y técnicas manuales. Hillebrand realiza trazos a escala real, de modo que el motivo diseñado se traslada directamente al textil.
El color también se construye dentro del atelier. Vernieri se ocupa de teñir telas y, en algunos casos, pedrería. La paleta privilegia los tonos claros y pastel, aunque Emm & Val incorporó piezas en negro, calipso, cereza y borgoña. La intención no es reproducir un catálogo de colores estándar, sino encontrar una tonalidad que acompañe la luz y las características de cada persona.
La marca cuenta que llegó a desarrollar un tono definido como flamenco, ubicado visualmente entre el rosa y el salmón. Esa particularidad permite entender la lógica de su trabajo: un color puede cambiar según la luz, la textura y la cercanía con otras prendas. En la alta costura, esas variaciones son parte del valor de la pieza porque reducen la posibilidad de que el resultado sea idéntico al de otro vestido.
Al teñido se suman el bordado a mano con piedras, las organzas labradas y pintadas, el crochet integrado a la estructura del vestido y la aplicación de flecos. Las técnicas no se utilizan como adornos aislados, sino como recursos para construir una superficie textil propia. El objetivo es que el material tenga una historia de elaboración y no funcione como un soporte intercambiable.
De la tradición del atelier a una presentación inmersiva
La renovación de la firma también alcanzó la forma de presentar las colecciones. En su primera pasarela como Emm & Val, realizada en U.house, el dúo presentó la colección S’écouter White Dresses 25-26. La propuesta reunió vestidos blancos, piezas de la línea Burstin y una cápsula en negro, pero evitó encuadrarse exclusivamente dentro de la categoría nupcial.
La puesta incorporó proyecciones animadas de los trazos de algas creados por las diseñadoras. De ese modo, el desfile no se limitó a mostrar prendas sobre una pasarela, sino que construyó una experiencia visual envolvente. La decisión permitió relacionar el trabajo artesanal con recursos audiovisuales contemporáneos, un cruce que forma parte de la experiencia previa de Vernieri en fashion films y dirección de arte.
La colección funcionó como una conversación entre la metodología de Sylvie Burstin y la nueva firma. La tradición aportó calidad, oficio y una forma de entender la confección; Emm & Val sumó mayor libertad en la interpretación de las siluetas y de los usos posibles. El resultado apunta a mujeres que pueden valorar la alta costura sin sentirse obligadas a reproducir códigos demasiado formales.
Por qué las figuras públicas son parte del universo de la marca
Entre las personalidades que utilizaron diseños o accesorios del dúo aparecen Valeria Mazza, Pampita, Cazzu, Monna Antonópulos y Eleonora Wexler. Para las creadoras, la elección no se define únicamente por el alcance de una celebridad. También observan su identidad, el sentido que puede tener la prenda en una aparición pública y la manera en que esa persona representa determinados valores.
En el mercado de lujo, vestir a una figura reconocida puede generar visibilidad, pero la exposición por sí sola no garantiza una asociación sólida. La prenda debe dialogar con quien la usa y con el contexto en que aparece. Por eso Emm & Val plantea una selección cuidadosa de sus colaboraciones, con la intención de que el vestido sea recordado por su diseño y por la historia que acompaña a la persona.
Esta lógica se distancia de la producción masiva de imágenes idénticas. Cada aparición se convierte en una oportunidad para mostrar una construcción singular: un color creado para una clienta, una textura desarrollada en el atelier o un bordado que no se repite. La exclusividad, en este caso, no depende solamente de la etiqueta, sino del proceso.
Alta costura argentina con una audiencia más joven
El desafío central del dúo consiste en ampliar el acceso cultural a la alta costura sin convertirla en una propuesta estandarizada. Las nuevas generaciones consumen moda de manera más visual, espontánea y fragmentada. Pueden combinar prendas de autor con piezas de otros segmentos y no necesariamente se identifican con los rituales tradicionales del lujo.
Emm & Val intenta responder a ese cambio mediante diseños orgánicos, prendas con mayor libertad y una comunicación que pone en primer plano la sensibilidad de cada clienta. La marca conserva el dibujo a mano y el trabajo artesanal, pero evita presentar la alta costura como un territorio reservado exclusivamente para ocasiones previsibles.
Ese posicionamiento puede resultar útil para quienes buscan un vestido de gala, una pieza nupcial no convencional o un diseño pensado para una aparición pública. También abre espacio para accesorios, textiles especiales y colaboraciones con otros profesionales de la indumentaria. La propuesta no se limita a una colección anual: funciona como un sistema de creación a medida.
Emm & Val: visibilidad digital para una alta costura basada en identidad
La estrategia de Emm & Val tiene una consecuencia concreta para su presencia digital: una marca de lujo artesanal necesita mostrar tanto el resultado como el proceso que lo hace diferente. Los dibujos originales, los tintes, las pruebas de textura, el trabajo de bordado y la historia del atelier aportan información capaz de distinguirla en buscadores y redes sociales.
Para una firma de este tipo, la visibilidad orgánica no depende de competir por términos amplios como moda o vestidos. Puede construirse alrededor de búsquedas más específicas, como alta costura argentina, vestidos personalizados, diseño de autor en Buenos Aires o textiles teñidos a mano. Las menciones a sus colaboraciones con figuras públicas también pueden atraer consultas, siempre que estén acompañadas por información propia sobre materiales, técnicas y criterios creativos.
El traslado desde un local abierto sobre la avenida Alvear hacia un atelier privado vuelve todavía más importante la comunicación digital. Una persona interesada necesita encontrar con claridad dónde trabaja la marca, qué servicios ofrece, cómo es el proceso de diseño y qué diferencia existe entre una pieza de Emm & Val y una prenda de producción convencional. Fotografías detalladas, videos del proceso y relatos sobre el patrimonio del edificio pueden reforzar esa experiencia sin reemplazar el contacto personal.
La historia fue publicada originalmente por Clarín en su sección Viva, donde las diseñadoras también compartieron detalles sobre su trayectoria, sus referentes y la continuidad de Sylvie Burstin. El recorrido de Emm & Val muestra que la innovación en la moda no siempre exige abandonar la tradición: también puede consistir en interpretarla con nuevos materiales, otros lenguajes y una relación más cercana con quienes usan cada prenda.
Desde Retiro, el dúo proyecta los próximos años con una idea definida: seguir creando para mujeres contemporáneas que valoren la confección artesanal, la identidad y la posibilidad de vestir algo pensado especialmente para ellas. En un mercado donde muchas propuestas buscan repetirse con rapidez, la apuesta por el tiempo, el diálogo y la singularidad aparece como una forma concreta de diferenciarse.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes son Emm & Val?
Emm & Val es el dúo formado por Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand, diseñadoras argentinas que trabajan juntas desde hace 17 años. Ambas asumieron la dirección creativa de Sylvie Burstin y desarrollaron una marca propia enfocada en alta costura personalizada, textiles intervenidos y una estética contemporánea.
¿Qué diferencia a los vestidos de Emm & Val?
La marca desarrolla parte de sus propios textiles, dibujos, colores y bordados. También trabaja con tintes artesanales, organzas, gasas, linos, tules, crochet y pedrería aplicada a mano. Cada vestido se diseña a partir de una conversación con la clienta y busca responder a su personalidad y al evento.
¿Dónde funciona el atelier de Emm & Val?
El atelier está ubicado en el primer piso del Edificio Carrizo, en la esquina porteña de Juncal y Esmeralda, en Retiro. El inmueble fue diseñado por Francesco Gianotti en 1936, tiene protección patrimonial y conserva una marcada arquitectura Art Decó.
¿Emm & Val diseña únicamente vestidos femeninos?
La propuesta está centrada principalmente en vestidos y piezas de alta costura para mujeres, pero las diseñadoras también desarrollaron accesorios y colecciones de moños para el sastre José Valosen. Además, definen parte de sus piezas como no binarias y no descartan ampliar su trabajo hacia la indumentaria masculina.
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