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Argentina viernes 23 de octubre de 2026
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Ayuno intermitente: un estudio halló una baja de peso moderada

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Un ensayo de 12 semanas comparó una ventana de alimentación de 10 horas con horarios habituales en adultos con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2 controlada con dieta.

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Un estudio reciente encontró que el ayuno intermitente con una ventana diaria de alimentación de 10 horas produjo una pérdida de peso moderada, similar a la observada con horarios habituales de comida. La investigación incluyó a adultos con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2 controlada mediante dieta.

El ayuno intermitente con alimentación restringida a 10 horas no generó una reducción de peso claramente superior a la de un patrón de comidas habitual. En un ensayo de 12 semanas, los participantes que siguieron esa estrategia redujeron una mediana del 2,7% de su peso inicial, frente al 2,5% registrado en el grupo de comparación.

El trabajo fue dirigido por Daisy Duan, endocrinóloga de Johns Hopkins Medicine, recibió financiamiento de los Institutos Nacionales de la Salud y la Asociación Estadounidense del Corazón, y fue publicado en la revista Obesity. La fuente original puede consultarse en Clarín.

Qué modalidad de ayuno intermitente se evaluó

La investigación analizó la alimentación con restricción de tiempo, conocida como TRE por sus siglas en inglés. Esta modalidad consiste en concentrar las comidas dentro de un período diario constante de entre 8 y 10 horas, sin establecer necesariamente una reducción de calorías.

En este caso, un grupo recibió un esquema de alimentación de 10 horas y otro mantuvo un patrón habitual de 16 horas. El objetivo no fue comparar dietas con diferente cantidad de comida, sino estudiar si modificar el horario podía cambiar el peso, el apetito, la inflamación u otras variables vinculadas con la obesidad.

Cómo se organizó el ensayo de 12 semanas

Participaron adultos de entre 18 y 69 años con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2 controlada mediante dieta. El 92% de la cohorte era femenina. Las personas fueron asignadas aleatoriamente a uno de los dos grupos.

Todos recibieron la misma alimentación, adaptada del plan DASH, que prioriza una dieta cardiosaludable y limita carnes rojas, alimentos con alto contenido de grasas, azúcar y sal. Las calorías se personalizaron para mantener el peso inicial, y las comidas fueron preparadas y entregadas por la Unidad de Investigación Clínica ProHealth de Johns Hopkins, en Baltimore, bajo supervisión de dietistas.

Antes y después del ensayo se tomaron muestras de sangre en ayunas. También se utilizó el Cuestionario de Alimentación de Tres Factores, una herramienta destinada a evaluar la relación de los participantes con la comida, el control alimentario y la respuesta al hambre.

El resultado sobre el descenso de peso

La diferencia entre los grupos fue pequeña: la mediana de pérdida de peso alcanzó el 2,7% con la ventana de 10 horas y el 2,5% con el patrón habitual. Por eso, los resultados describen una reducción moderada y no demuestran una ventaja clara del ayuno intermitente frente a la otra estrategia evaluada.

En ambos grupos también se observó mayor autocontrol en relación con la comida, menor tendencia a comer bajo situaciones de estrés y menor susceptibilidad general al hambre. Como los dos grupos recibieron una alimentación estructurada y con calorías ajustadas, esos cambios no pueden atribuirse exclusivamente al horario de comidas.

Qué ocurrió con el apetito y la inflamación

El estudio no encontró diferencias relevantes entre los grupos en las hormonas del apetito grelina y leptina. Tampoco observó cambios diferenciados en los marcadores de inflamación evaluados: proteína C reactiva, cortisol y sRAGE.

La interpretación de los investigadores fue que la alimentación restringida a 10 horas permitió perder peso y modificar algunos hábitos sin reducir las calorías, pero no mostró beneficios adicionales para la salud general más allá de esos resultados.

Cómo se compara con otras revisiones

Los resultados coinciden con una revisión anterior publicada en Annual Review of Nutrition, que examinó más de 25 estudios sobre distintas formas de ayuno intermitente. Ese trabajo señaló que la estrategia puede producir una pérdida de peso clínicamente significativa y mejorar algunos indicadores metabólicos en personas con obesidad, pero no demostró que sea superior a una dieta tradicional.

Según esa revisión, las modalidades analizadas produjeron descensos de entre el 1% y el 8% del peso inicial, resultados similares a los de planes más convencionales con restricción calórica. La cifra corresponde al conjunto de estudios revisados y no permite anticipar cuánto bajará de peso una persona en particular.

Además, una revisión de la Red Cochrane Iberoamérica publicada a comienzos de este año analizó 22 ensayos clínicos aleatorizados, con casi 2.000 adultos de distintos países y evidencia disponible hasta noviembre de 2024. Sus autores concluyeron que es poco probable que el ayuno intermitente genere una pérdida de peso mayor que los consejos alimentarios tradicionales o que no realizar una intervención específica.

Para quiénes no resulta una estrategia adecuada

La información disponible señala que no deberían realizar ayuno intermitente las personas embarazadas o en período de lactancia, quienes tienen antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, las personas con un índice de masa corporal inferior a 18,5 y los trabajadores por turnos, debido a sus horarios cambiantes.

También requiere especial precaución en quienes necesitan tomar medicamentos junto con alimentos o en horarios determinados. En esos casos, cualquier modificación de los horarios de comida debe evaluarse con un profesional de la salud, especialmente si existe diabetes u otra enfermedad que requiera seguimiento.

Qué puede esperar quien evalúa el ayuno intermitente

La evidencia reunida no permite presentarlo como una opción superior para adelgazar. El estudio aporta un resultado concreto: una ventana diaria de 10 horas puede acompañarse de una reducción moderada de peso cuando la alimentación está controlada, pero no mostró efectos adicionales sobre los marcadores de apetito e inflamación analizados.

Para decidir si este esquema es compatible con una persona, importan sus antecedentes, la medicación, los horarios laborales y la posibilidad de sostener una alimentación equilibrada. El resultado del ensayo sirve para moderar expectativas: cambiar el horario de las comidas puede ser una alternativa para algunas personas, pero no reemplaza la evaluación clínica ni garantiza un descenso de peso mayor.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto peso se perdió con el ayuno intermitente de 10 horas?

En el ensayo de 12 semanas, la mediana de pérdida de peso fue del 2,7% entre quienes comieron dentro de una ventana diaria de 10 horas. El grupo que mantuvo horarios habituales registró una mediana del 2,5%. La diferencia fue pequeña y no mostró una ventaja clara del ayuno.

¿El ayuno intermitente modificó las hormonas del apetito?

No se observaron diferencias entre los grupos en las hormonas grelina y leptina. Tampoco hubo diferencias en los marcadores de inflamación evaluados, que incluyeron proteína C reactiva, cortisol y sRAGE. Ambos grupos informaron mayor autocontrol y menor susceptibilidad general al hambre.

¿Quiénes deberían evitar el ayuno intermitente?

La fuente señala que deben evitarlo las personas embarazadas o en lactancia, quienes tienen antecedentes de trastornos alimentarios, las personas con un IMC menor de 18,5 y los trabajadores por turnos. También requiere evaluación profesional si se toman medicamentos con alimentos o en horarios específicos.

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