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Benoît Coquil explora la historia mundial de los hongos psicodélicos

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El escritor francés Benoît Coquil presentó Cositas, una novela basada en María Sabina, los hongos Psilocybe y la comunidad psicodélica internacional.

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La novela Cositas, del escritor francés Benoît Coquil, reconstruye la historia cultural de los hongos psicodélicos y el modo en que la figura de María Sabina, los investigadores Gordon y Valentina Wasson, el LSD, el rock y la cultura popular quedaron conectados por el interés en la psilocibina. El autor, que estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, visitó nuevamente la Argentina para presentar su libro y conversar sobre una investigación que comenzó con una imagen encontrada en una tienda de recuerdos de Oaxaca.

La historia que Benoît Coquil cuenta en Cositas comienza con una escena aparentemente menor: durante un paseo por Oaxaca, el escritor encontró una remera con el rostro de María Sabina y una inscripción que la presentaba como sacerdotisa de los hongos mágicos. Entre los recuerdos turísticos asociados con figuras como Ernesto Che Guevara y Frida Kahlo, aquella imagen abrió una puerta hacia una trama que combinaba rituales indígenas, ciencia, literatura, música, religión y cultura de masas.

El resultado no es un ensayo académico tradicional, sino una novela de investigación que se mueve entre documentos, personajes históricos y escenas imaginadas. Coquil reconstruye el recorrido internacional de los hongos del género Psilocybe, con especial atención a la psilocibina, un compuesto psicoactivo cuyo estatus legal, uso médico y regulación varían de acuerdo con cada país. El libro también revisa la manera en que ciertos relatos sobre estas sustancias fueron difundidos, transformados y, en algunos casos, convertidos en mercancía cultural.

La entrevista original al autor fue publicada por Clarín. A partir de ese diálogo, la obra permite entender por qué la historia de los hongos psicodélicos sigue despertando interés entre lectores, investigadores, artistas y sectores vinculados con la salud mental.

hongos psicodélicos mundiales: Los hongos psicodélicos como eje de una novela de investigación

En el centro de Cositas aparece el Psilocybe, un hongo pequeño que, en distintas especies, puede contener psilocibina y psilocina. La descripción de Coquil se apoya en la potencia simbólica de un organismo discreto: un cuerpo diminuto, de apariencia sencilla, que en las tradiciones donde se lo utilizaba podía adquirir una dimensión espiritual, curativa o comunitaria.

El autor evita presentar el hongo solamente como una sustancia recreativa. Su investigación sigue los diferentes significados que recibió a lo largo del tiempo. Para algunas comunidades originarias de México, los hongos formaban parte de prácticas rituales y de sistemas de conocimiento transmitidos durante generaciones. Para ciertos científicos y defensores de la investigación psicodélica, la psilocibina representa una línea de estudio relacionada con posibles tratamientos para determinados trastornos. Para la cultura popular, en cambio, quedó asociada a la contracultura, las portadas de discos y la estética de los años sesenta.

Ese cruce de perspectivas explica la decisión de transformar el material documental en una narración con ritmo de aventura. Coquil contó que una parte reducida de las escenas pertenece estrictamente a la ficción, sobre todo en momentos íntimos y oníricos. El resto se apoya en archivos, biografías, testimonios y trabajos especializados sobre micología e historia cultural.

María Sabina y la dimensión espiritual de las “cositas”

María Sabina ocupa un lugar central en el relato. Nacida en Huautla de Jiménez, en Oaxaca, fue una curandera mazateca reconocida por sus ceremonias con hongos. La palabra “cositas” remite a la forma afectuosa con la que se refería a ellos, una expresión que Coquil eligió como título porque condensa la cercanía, el misterio y la carga espiritual que atraviesan la novela.

En la cosmovisión que el libro busca reconstruir, los hongos no aparecen separados de la vida comunitaria ni de la religiosidad local. Las prácticas de Sabina se desarrollaban dentro de un entramado donde podían convivir elementos del catolicismo con creencias y símbolos mesoamericanos. La experiencia no era presentada como un entretenimiento individual, sino como una forma de comunicación, diagnóstico y acompañamiento vinculada con una autoridad reconocida por su comunidad.

La popularización internacional de su figura produjo una transformación ambivalente. Por un lado, permitió que su nombre fuera conocido fuera de México y despertó interés por sus conocimientos. Por otro, la exposición de sus ceremonias y de su pueblo atrajo visitantes, periodistas y curiosos que no siempre comprendían el contexto cultural de esas prácticas. Coquil observa esa tensión entre reconocimiento y explotación turística, un problema que continúa presente cuando saberes indígenas son convertidos en productos de consumo global.

La fama internacional y sus costos culturales

El interés de músicos, artistas y viajeros extranjeros contribuyó a construir una imagen casi legendaria de Huautla. La asociación con la cultura psicodélica de Estados Unidos y Europa impulsó una lectura simplificada de una tradición compleja. La figura de Sabina fue reproducida en remeras, documentales, artículos y relatos turísticos, muchas veces separada de su historia personal y de las condiciones sociales de su comunidad.

La novela utiliza esa contradicción como uno de sus hilos narrativos. El reconocimiento internacional podía funcionar al mismo tiempo como homenaje, apropiación y deformación. Esa mirada resulta relevante para cualquier lector interesado en la relación entre cultura, turismo y circulación global de símbolos: una imagen puede viajar con enorme velocidad, pero no necesariamente conserva el significado que tenía en su lugar de origen.

Gordon y Valentina Wasson: ciencia, matrimonio y divulgación

Otro núcleo importante de Cositas es la historia del banquero estadounidense Gordon Wasson y su esposa, la pediatra rusa Valentina Wasson. Gordon trabajaba en el mundo financiero de Wall Street, pero desarrolló un interés intenso por los hongos. Valentina, con formación médica, fue quien habría impulsado inicialmente la curiosidad de la pareja por las prácticas relacionadas con estos organismos.

El matrimonio viajó a México y sus investigaciones ayudaron a difundir en Occidente la existencia de los hongos utilizados en ceremonias mazatecas. La publicación de sus experiencias contribuyó a que el tema abandonara los círculos estrictamente locales y llegara a periódicos, universidades, artistas y comunidades interesadas en la contracultura.

Coquil pone el foco en una dimensión que, según explica, quedó relegada durante mucho tiempo: el papel de Valentina. Su participación no se limitó a acompañar a su esposo. La médica aportó una mirada vinculada con los posibles usos terapéuticos y con la observación cuidadosa de los efectos de la psilocibina. Recuperar su nombre también permite revisar una constante de la historia científica: el protagonismo público de los hombres suele ocultar el trabajo intelectual y profesional de las mujeres que participaron en los mismos procesos.

La teoría de los micófilos y los micófobos

Gordon Wasson propuso dividir a las culturas entre aquellas que aman los hongos y aquellas que los rechazan. La teoría, conocida por sus términos de micofilia y micofobia, buscaba explicar diferencias gastronómicas, religiosas y culturales entre sociedades. Aunque sus conclusiones fueron discutidas y pueden resultar esquemáticas, tuvieron influencia en conversaciones posteriores sobre la relación entre los seres humanos y el mundo natural.

El interés de esa clasificación no está solamente en decidir si es correcta. También muestra cómo los investigadores de mediados del siglo XX intentaban convertir costumbres alimentarias y rituales en grandes interpretaciones sobre la identidad colectiva. Coquil incorpora esa idea como parte de una historia más amplia, en la que la micología se cruza con la antropología, la política y la imaginación literaria.

De Albert Hofmann a los Beatles: el imaginario psicodélico

La novela conecta la historia de los hongos con la expansión de la cultura psicodélica durante el siglo XX. En ese recorrido aparece Albert Hofmann, el químico suizo asociado con el descubrimiento del LSD, y también la música de los Beatles, Jimi Hendrix y otros artistas que incorporaron imágenes de transformación, percepción alterada y viaje interior.

La relación entre una canción, una sustancia y una experiencia concreta no siempre puede demostrarse de manera definitiva. El caso de Lucy in the Sky with Diamonds, por ejemplo, alimentó durante décadas la interpretación de que sus iniciales aluden al LSD, aunque la banda negó esa explicación y la canción puede leerse desde múltiples referencias. Precisamente por eso, el libro no se limita a enumerar anécdotas: observa cómo se construyen los mitos culturales y cómo determinadas obras terminan funcionando como pruebas de una época, incluso cuando sus vínculos históricos son ambiguos.

Walt Disney también aparece en la trama como símbolo de esa transformación. Las imágenes de Fantasía, con hongos danzantes y secuencias visuales de gran impacto, fueron asociadas posteriormente con la sensibilidad psicodélica. Coquil utiliza la posibilidad no confirmada de una visita de Disney a la región de María Sabina como recurso narrativo, no como un hecho comprobado. La idea de una “Disneylandización” del pueblo funciona así como una advertencia sobre la conversión de una tradición espiritual en espectáculo.

Qué diferencia a Cositas de una crónica sobre drogas

El libro no busca ofrecer instrucciones para consumir hongos ni presentar la psilocibina como una solución universal. Su interés se encuentra en la historia de las ideas y en las personas que participaron en la circulación de un conocimiento que durante mucho tiempo permaneció oculto o fue reducido a la categoría de tabú.

La experiencia personal que el autor relató durante la entrevista aparece como un elemento acotado dentro de una investigación mucho más extensa. Coquil describió sensaciones de risa, contemplación y percepción intensificada, pero ese testimonio no puede generalizarse. Los efectos dependen de la sustancia, la especie, la cantidad, el entorno, el estado de salud y las condiciones psicológicas de cada persona. También existen riesgos, especialmente para quienes tienen antecedentes de trastornos psiquiátricos, consumen otros medicamentos o se encuentran en contextos sin supervisión.

Además, afirmar que los hongos no son adictivos o que son legales sin aclaraciones puede inducir a error. La psilocibina está prohibida o fuertemente regulada en numerosos países, incluida la Argentina, y las normas pueden cambiar según la jurisdicción y el uso. La investigación clínica que se desarrolla en algunos lugares ocurre bajo protocolos médicos y controles específicos, muy distintos de la utilización informal.

Por qué la comunidad psicodélica sigue creciendo alrededor de la investigación

Coquil sostiene que, durante su investigación, descubrió una comunidad psicodélica internacional compuesta por asociaciones, investigadores, lectores, profesionales de la salud y activistas. Entre las organizaciones mencionadas aparece la Société Psychédélique Française, vinculada con la difusión del debate sobre psicodélicos y sus posibles aplicaciones terapéuticas.

El interés contemporáneo no se explica únicamente por la nostalgia de los años sesenta. En distintas partes del mundo, universidades y centros de investigación estudian la psilocibina en relación con depresión, ansiedad asociada a enfermedades graves, adicciones y otros problemas de salud mental. Estos trabajos no permiten afirmar que exista un tratamiento aplicable a cualquier persona, pero sí muestran un cambio de enfoque: sustancias antes tratadas exclusivamente como un asunto policial o contracultural también son analizadas desde la neurociencia, la psiquiatría y la farmacología.

Ese giro abre debates sobre regulación, acceso, capacitación profesional, consentimiento informado y protección de comunidades originarias. También obliga a diferenciar entre la evidencia obtenida en ensayos clínicos y las promesas comerciales que circulan en redes sociales. El lenguaje de la innovación puede exagerar resultados si no se consideran los límites de cada estudio y las condiciones bajo las cuales se obtuvieron.

La visibilidad digital de Cositas y el interés por los libros sobre psilocibina

Para librerías, editoriales y proyectos culturales, Cositas reúne varios temas con capacidad de atraer búsquedas: literatura latinoamericana, María Sabina, historia de los hongos psicodélicos, cultura mexicana y nuevas investigaciones sobre salud mental. Esa combinación puede favorecer una visibilidad orgánica más precisa que la de una comunicación centrada solamente en la palabra “psicodélico”.

Las páginas que presenten el libro deberían explicar con claridad si ofrecen una reseña, una entrevista, información editorial o un análisis histórico. También resulta conveniente distinguir hechos documentados de hipótesis narrativas, especialmente cuando aparecen nombres como Walt Disney, los Beatles o los Wasson. Esa precisión ayuda a evitar titulares engañosos y permite que el lector encuentre una respuesta concreta según su intención: conocer la novela, entender su contexto o informarse sobre el debate científico.

En negocios digitales vinculados con cultura y educación, la autoridad temática se construye con fuentes identificables, lenguaje responsable y referencias que no confundan literatura con consejo médico. Las búsquedas relacionadas con psilocibina pueden tener una fuerte carga informativa y sanitaria, por lo que las publicaciones deben evitar instrucciones de consumo, promesas terapéuticas y afirmaciones legales sin respaldo. En ese marco, una nota sobre Cositas puede funcionar como puerta de entrada a contenidos sobre literatura, antropología y ciencia, siempre que conserve la diferencia entre ficción, historia y evidencia.

El recorrido de Benoît Coquil muestra que un hongo diminuto puede concentrar discusiones sobre memoria cultural, apropiación, investigación científica y cultura popular. Cositas propone seguir esas conexiones sin reducirlas a una anécdota sobre drogas: su aporte está en recuperar voces, reconstruir viajes y preguntar cómo una práctica local terminó convertida en un fenómeno global que todavía busca su lugar entre la tradición, la medicina y el mercado cultural.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata la novela Cositas de Benoît Coquil?

Cositas reconstruye la historia cultural de los hongos Psilocybe y la psilocibina mediante una narración que combina investigación documental y ficción. La obra sigue a María Sabina, Gordon y Valentina Wasson y distintos vínculos con la ciencia, la música, la literatura y la cultura psicodélica del siglo XX.

¿Quién fue María Sabina?

María Sabina fue una curandera mazateca de Oaxaca, México, reconocida por sus ceremonias tradicionales con hongos. Su figura se hizo conocida internacionalmente, aunque esa difusión también generó tensiones por el turismo, la apropiación cultural y la separación de sus prácticas respecto del contexto comunitario en el que se desarrollaban.

¿La psilocibina es legal en la Argentina?

La psilocibina está regulada y su uso no debe considerarse libre o legal por defecto en la Argentina. La normativa puede depender del tipo de sustancia, la actividad y la jurisdicción. La investigación médica autorizada funciona bajo controles específicos y no equivale al consumo personal ni a la comercialización informal.

¿Cositas es un ensayo académico sobre hongos?

No exactamente. Benoît Coquil presenta Cositas como una novela de investigación. El libro utiliza archivos, biografías y trabajos especializados, pero incorpora escenas de ficción, especialmente en momentos íntimos o oníricos. Su objetivo es contar una historia documentada con ritmo narrativo, personajes y una fuerte dimensión visual.

¿Qué relación tienen los hongos psicodélicos con la investigación médica?

La psilocibina es estudiada en algunos países bajo protocolos clínicos por su posible utilidad en determinados problemas de salud mental. Los resultados todavía deben interpretarse con cautela y no justifican la automedicación. La investigación médica requiere selección de pacientes, supervisión profesional, seguimiento y condiciones controladas.

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