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Argentina lunes 12 de octubre de 2026
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Capacidad intrínseca: la métrica que busca anticipar el deterioro

5 min de lectura

La capacidad intrínseca reúne indicadores de fuerza, movilidad, cognición, sentidos, bienestar psicológico y vitalidad. La ciencia evalúa si puede anticipar deterioros y medir tratamientos contra el envejecimiento.

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La capacidad intrínseca es una métrica de salud que reúne el funcionamiento físico y mental de una persona para detectar cambios antes de que aparezca una discapacidad evidente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la incorporó en 2015 a su enfoque de envejecimiento saludable, pero todavía no forma parte de una evaluación médica habitual ni demostró que pueda prolongar la vida.

La capacidad intrínseca intenta medir qué puede hacer una persona con sus recursos físicos y mentales, en lugar de concentrarse únicamente en las enfermedades que tiene. El concepto incluye cinco áreas: cognición, locomoción, capacidad sensorial, bienestar psicológico y vitalidad.

La propuesta interesa a investigadores del envejecimiento porque permitiría seguir la evolución de una persona a lo largo del tiempo. La expectativa es identificar cambios tempranos y evaluar si una intervención, como el ejercicio o un medicamento, logra preservar las capacidades funcionales.

Qué mide la capacidad intrínseca

La métrica combina distintos aspectos del funcionamiento individual. La cognición contempla capacidades vinculadas con el pensamiento; la locomoción incluye la fuerza y la movilidad; y la capacidad sensorial considera la visión y la audición.

Los otros dos componentes son el bienestar psicológico y la vitalidad, entendida como el nivel general de energía y la capacidad de responder a factores estresantes físicos. Algunas pruebas asociadas ya se utilizan en la evaluación de adultos mayores, como la medición de la fuerza de agarre y la velocidad al caminar.

Por qué se diferencia de un diagnóstico tradicional

El enfoque busca desplazar parte de la atención desde la enfermedad hacia la capacidad funcional. Una persona puede no presentar una enfermedad concreta y, aun así, mostrar cambios graduales en su fuerza, movilidad, percepción, energía o desempeño cognitivo.

Según explicó John Beard, profesor de envejecimiento productivo en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y colaborador en el desarrollo del concepto, observar esos atributos permitiría pensar en intervenciones antes de que el deterioro sea más marcado.

La investigación disponible muestra una correlación entre la capacidad intrínseca y el riesgo de discapacidad y mortalidad en adultos mayores. Esa relación no demuestra por sí sola que la métrica pueda prevenir esos resultados ni que modificarla permita vivir más tiempo.

El valor estaría en seguir los cambios

Los especialistas citados por la fuente consideran que la utilidad clínica no dependería solamente de una puntuación aislada. El objetivo sería repetir las evaluaciones y observar la trayectoria de cada persona.

Si una medición comenzara a descender, el equipo de salud podría analizar qué área cambió y decidir si hacen falta pruebas adicionales o una intervención. Este uso todavía está en evaluación y no significa que exista un protocolo universal para aplicarlo en consultorios.

Por qué resulta difícil aplicarla en personas jóvenes

Varias pruebas incluidas en la evaluación tienen poca capacidad para diferenciar a personas jóvenes y sanas, porque muchas obtienen resultados máximos o casi máximos. Por eso, los investigadores buscan indicadores que presenten mayor variación entre edades y permitan estudiar también a adultos más jóvenes.

La posibilidad de aplicar el concepto a distintas etapas de la vida sigue siendo una cuestión de investigación. La información disponible no permite afirmar que la capacidad intrínseca sea hoy una herramienta de control general para toda la población.

Qué estudian los ensayos en Francia y Estados Unidos

En Francia se desarrolla un estudio en condiciones de vida real en el que adultos mayores completan periódicamente un cuestionario sobre su capacidad intrínseca y reciben recomendaciones personalizadas según el resultado. Cuando la puntuación baja, se prevé una derivación rápida a un médico o a personal de enfermería geriátrica para realizar controles y definir un posible tratamiento.

La fuente también informa que comenzó en Nuevo México un estudio similar, presentado como el primero de Estados Unidos sobre esta cuestión. En ambos casos, el objetivo es reunir evidencia sobre el uso de la métrica y no confirmar de antemano que sus intervenciones sean efectivas.

La conexión con los medicamentos contra el envejecimiento

La capacidad intrínseca también se analiza como posible indicador para ensayos de longevidad. Demostrar que un medicamento prolonga la vida exigiría estudios de varias décadas, con costos y dificultades considerables. Una métrica que refleje cambios funcionales podría ofrecer una alternativa para evaluar antes si una intervención produce efectos relevantes.

El programa de investigación de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados para la Salud (ARPA-H), dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, busca estudiar esa posibilidad. Sus investigadores quieren determinar si la capacidad intrínseca se relaciona con la forma en que una persona se siente, funciona o sobrevive, y si puede mejorar mediante ejercicio u otras intervenciones.

Entre los tratamientos que se mencionan para la investigación están medicamentos existentes de los que se ha planteado un posible beneficio sobre la longevidad, incluidos los GLP-1. La fuente no presenta resultados que demuestren ese efecto.

Qué falta demostrar antes de usarla como estándar

La evidencia todavía es preliminar. Los investigadores no saben si intervenir temprano a partir de una caída en la puntuación ayudará a prolongar la vida, y tampoco está probado que la métrica pueda servir como criterio suficiente para aprobar medicamentos destinados a retrasar el envejecimiento.

En 2022, la OMS incorporó el “deterioro de la capacidad intrínseca asociado al envejecimiento” a la 11.ª edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades. Sin embargo, la fuente señala que la mayoría de los países, incluido Estados Unidos, continúa utilizando la versión anterior, CIE-10. Esa clasificación no equivale a la aprobación de un tratamiento ni convierte al envejecimiento en una enfermedad.

La nota original de Clarín recoge las explicaciones de investigadores vinculados con el desarrollo y el estudio de la capacidad intrínseca. Para el público, el dato central es que se trata de una línea de investigación y no de una prueba médica disponible de manera general.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la capacidad intrínseca?

Es una medida integral del funcionamiento físico y mental de una persona. Considera cinco áreas: cognición, locomoción, capacidad sensorial, bienestar psicológico y vitalidad. La OMS la definió formalmente en 2015 dentro de su iniciativa de envejecimiento saludable.

¿La capacidad intrínseca ya se usa en los consultorios?

Todavía no existe una evaluación médica generalizada basada en esta métrica. Algunas pruebas que pueden integrar sus subdominios, como la fuerza de agarre o la velocidad al caminar, ya se utilizan para evaluar la salud de adultos mayores.

¿Puede demostrar que un medicamento prolonga la vida?

Aún no. Los investigadores estudian si la capacidad intrínseca puede funcionar como indicador de cambios asociados con el envejecimiento, pero falta demostrar que modificar su puntuación prolongue la vida o permita aprobar medicamentos contra el envejecimiento.

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