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Detuvieron tras 14 años a un acusado de abuso sexual en Puan

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Alberto Martín Del Valle fue localizado en Florencio Varela luego de permanecer prófugo desde 2009. Está acusado de abusar sexualmente de su hijastra cuando tenía 11 años.

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La detención de un acusado de abuso sexual que permaneció prófugo durante 14 años reactivó una causa iniciada en Bahía Blanca por un hecho ocurrido en Puan. Alberto Martín Del Valle, de 56 años, fue localizado en Florencio Varela durante un operativo del Grupo de Apoyo Departamental de Quilmes y quedó a disposición de la Justicia.

La detención de un acusado de abuso sexual que permaneció prófugo durante 14 años puso nuevamente bajo atención una investigación iniciada en la provincia de Buenos Aires. Alberto Martín Del Valle, de 56 años, fue encontrado este domingo en un complejo de departamentos de Florencio Varela, luego de una serie de tareas de inteligencia desplegadas por efectivos del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de Quilmes.

El hombre era buscado desde 2009, cuando se radicó una denuncia en Bahía Blanca por el abuso sexual de su hijastra, que en ese momento tenía 11 años. Según la información difundida por fuentes policiales y judiciales, como consecuencia del ataque la niña tuvo un bebé. Las pericias de ADN incorporadas al expediente establecieron la paternidad del imputado, de acuerdo con los datos publicados originalmente por Clarín.

acusado de abuso sexual: Cómo fue localizada la persona buscada por abuso sexual

La captura se concretó luego de un allanamiento realizado en un conjunto de viviendas del sur del conurbano bonaerense. De acuerdo con la información oficial, Del Valle fue interceptado cuando salía del lugar. Al ser consultado por su identidad, habría brindado un nombre falso, un dato que forma parte de las primeras circunstancias conocidas del procedimiento.

La investigación había considerado durante años la posibilidad de que el acusado se desplazara entre distintas localidades y utilizara identidades diferentes. Esa hipótesis orientó parte de las tareas de búsqueda y dificultó su localización, según consignó el medio bahiense La Brújula. Entre los nombres que habrían sido vinculados con la búsqueda aparecieron Martín Morales y Martín Lescano, además de los apodos “Java” y “Jabalí”.

Florencio Varela había quedado entre las zonas observadas por los investigadores durante las últimas semanas. La pesquisa también había seguido otras líneas en Mar de Ajó y en el área de Bosques, aunque algunos operativos anteriores no habían permitido encontrarlo. La información disponible no detalla cómo llegó el acusado a instalarse en ese complejo ni desde cuándo residía allí.

Una causa iniciada en Bahía Blanca y Puan

El expediente se originó en una denuncia presentada en Bahía Blanca en 2009, relacionada con hechos ocurridos en la ciudad bonaerense de Puan. La víctima era entonces una niña de 11 años y el acusado habría sido su padrastro. Por tratarse de una persona menor de edad, la causa involucra delitos de extrema gravedad y requiere especial protección de la identidad y la intimidad de la víctima.

La investigación judicial estableció, según las fuentes citadas, que la niña tuvo un embarazo producto del abuso. También se indicó que el acusado la trasladó a Buenos Aires con la intención de que le practicaran un aborto, aunque esa intervención finalmente no se concretó. Las circunstancias de ese traslado y las decisiones adoptadas en aquel momento forman parte del expediente y deberán ser evaluadas por la Justicia.

La incorporación de estudios genéticos fue un elemento central para la acusación. Las pericias de ADN confirmaron la paternidad atribuida a Del Valle respecto del bebé nacido tras el embarazo. Ese resultado científico no reemplaza el proceso judicial, pero constituye una prueba relevante dentro de una causa que permaneció abierta mientras el sospechoso continuaba prófugo.

La búsqueda se mantuvo activa durante más de una década

Desde el comienzo de la investigación estuvo vigente una orden de captura contra Del Valle. La demora en localizarlo extendió durante años una situación de incertidumbre para la familia de la víctima y para los investigadores que seguían el caso. La búsqueda incluyó distintas hipótesis sobre sus posibles movimientos, los lugares donde podía residir y los nombres que podría estar utilizando.

La hermana de la víctima y querellante de la causa, Yamila Segovia, explicó a TN que la familia insistió en mantener vigente el reclamo para que el acusado fuera encontrado. También señaló que se habían realizado varios procedimientos sin resultados positivos y que todavía se analizaban dos líneas principales de investigación antes del operativo que permitió ubicarlo.

El Ministerio de Seguridad bonaerense había ofrecido una recompensa de 10 millones de pesos para obtener información que permitiera conocer el paradero del buscado. La medida buscaba ampliar las posibilidades de recepción de datos por parte de la ciudadanía, aunque la detención finalmente se produjo a partir del trabajo de inteligencia y seguimiento realizado por los investigadores.

El rol de la familia y de las redes en la difusión

Durante los últimos años, el entorno de la víctima utilizó redes sociales para mantener visible la búsqueda. En particular, una cuenta de Instagram identificada como @alerta_busqueda_activa difundió información sobre el acusado y pidió colaboración para localizarlo. Ese tipo de iniciativa puede contribuir a que una causa no pierda presencia pública, aunque debe desarrollarse con cuidado para evitar la exposición de la víctima o la circulación de datos que puedan perjudicar la investigación.

La difusión de una búsqueda judicial exige distinguir entre información confirmada y versiones no verificadas. En casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, además, la publicación de fotografías, nombres, domicilios o detalles íntimos puede generar nuevas formas de daño. La protección de la identidad de la víctima y el respeto por las garantías procesales del imputado son responsabilidades que también alcanzan a medios, usuarios y administradores de redes.

La familia, por su parte, sostuvo durante años la expectativa de que el acusado fuera llevado ante la Justicia. Tras la detención, el reclamo se concentra ahora en el avance de la causa, la realización de las audiencias correspondientes y el acceso de la víctima a acompañamiento integral, sin que eso implique anticipar una condena antes del juicio.

Qué etapas judiciales siguen después de la captura

La detención no equivale a una sentencia. El acusado deberá ser puesto a disposición de las autoridades judiciales que intervienen en el expediente, donde se revisarán su identidad, la vigencia de la orden de captura, las condiciones de la aprehensión y los cargos que se le atribuyen. También podrían definirse medidas sobre su prisión preventiva, según el riesgo de fuga, el estado de la investigación y las decisiones del juzgado competente.

En el caso intervienen la fiscal Leila Scabarda y el Juzgado de Garantías N° 1, a cargo de la jueza Claudia Olivera, según la información difundida tras el operativo. La fiscalía deberá impulsar las diligencias procesales correspondientes y presentar ante el tribunal los elementos que sostienen la acusación. La defensa, en tanto, tendrá derecho a conocer el expediente y ejercer las garantías previstas por la legislación.

El paso siguiente será determinante para establecer cómo continúa la causa y qué pruebas se incorporarán o revisarán después de la captura. Entre los elementos ya mencionados figuran la denuncia inicial, las pericias genéticas, los testimonios y las actuaciones vinculadas con la búsqueda. El alcance definitivo de cada prueba será valorado dentro del proceso y no únicamente a partir de la información difundida públicamente.

Abuso sexual contra menores: por qué la respuesta debe ser integral

Los casos de abuso sexual contra niñas y niños no se agotan en la investigación penal. La respuesta institucional también debe contemplar atención psicológica, acompañamiento social, asesoramiento legal y medidas destinadas a evitar la revictimización. Cuando una causa permanece abierta durante muchos años, esas necesidades pueden cambiar con el tiempo y requieren una intervención sostenida, coordinada y respetuosa de las decisiones de la persona afectada.

La existencia de una detención puede representar un avance procesal importante, pero no borra las consecuencias de los hechos denunciados ni los años transcurridos. Las instituciones que intervienen deben comunicar con precisión, resguardar la intimidad y evitar la difusión de detalles innecesarios. Para la sociedad, el caso también recuerda la importancia de reportar situaciones de violencia y de acudir a organismos oficiales cuando existen indicios de abuso o riesgo para una persona menor de edad.

En Argentina, quienes necesiten orientación ante una situación de violencia familiar o sexual pueden comunicarse con la línea 137, que brinda asistencia y acompañamiento en todo el país. Si existe una emergencia inmediata, corresponde llamar al 911. La intervención temprana puede activar mecanismos de protección y evitar que la persona afectada quede aislada.

La detención cambia la visibilidad digital de una causa de larga data

Para medios locales, organismos y organizaciones que informan sobre casos judiciales, la captura modifica el interés de búsqueda alrededor del expediente. Las publicaciones deben diferenciar con claridad entre “acusado”, “imputado”, “detenido” y “condenado”, porque cada término describe una situación procesal distinta. Esa precisión también mejora la visibilidad orgánica sin recurrir a titulares sensacionalistas ni exponer datos protegidos.

Los negocios digitales y los portales informativos que cubran la noticia pueden aportar utilidad si actualizan la información con fuentes identificables, fecha de publicación y referencias a las autoridades intervinientes. También resulta recomendable evitar fotografías de la víctima, reproducir mensajes intimidatorios o presentar como hechos confirmados las hipótesis sobre identidades y desplazamientos que todavía no hayan sido validadas judicialmente.

La captura de Del Valle abre una nueva etapa para una investigación que estuvo marcada por la fuga y la búsqueda prolongada. El avance del expediente permitirá conocer las próximas decisiones judiciales, mientras la prioridad debe mantenerse en la protección de la víctima, el debido proceso y la comunicación responsable de cada novedad confirmada.

Preguntas frecuentes

¿Dónde detuvieron al acusado?

El hombre fue localizado en Florencio Varela, en el sur del conurbano bonaerense. La detención se concretó durante un allanamiento realizado en un complejo de departamentos por integrantes del Grupo de Apoyo Departamental de Quilmes, luego de tareas de inteligencia y seguimiento.

¿Desde cuándo estaba prófugo?

La orden de captura estaba vigente desde 2009, año en que se inició la investigación a partir de una denuncia presentada en Bahía Blanca. Desde entonces, los investigadores sostuvieron distintas hipótesis sobre sus posibles domicilios, desplazamientos y eventuales identidades.

¿La detención significa que ya fue condenado?

No. La detención permite que el acusado quede a disposición de la Justicia, pero no equivale a una condena. La fiscalía deberá avanzar con las actuaciones correspondientes y un tribunal deberá valorar las pruebas y determinar su responsabilidad respetando el debido proceso.

¿Qué organismos pueden brindar ayuda ante una situación de abuso?

Ante una emergencia se debe llamar al 911. Para recibir orientación y acompañamiento frente a situaciones de violencia familiar o sexual, en Argentina también está disponible la línea 137. Es importante evitar la exposición pública de la persona afectada y recurrir a organismos oficiales.

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