Viviana Rivero presenta Ellas, relatos sobre mujeres que vuelven a empezar
La escritora cordobesa Viviana Rivero publicó Ellas, su primer libro de relatos breves. La obra reúne historias de mujeres atravesadas por el amor, la violencia, el trabajo, la maternidad y la capacidad de reconstruirse.

Viviana Rivero presenta Ellas, un libro de relatos breves que se aparta de la novela romántica tradicional sin abandonar los temas que convirtieron a la autora cordobesa en una de las escritoras más leídas de la Argentina. Su decimosexto título nació de una preocupación concreta: muchas personas quieren leer, pero encuentran difícil sostener libros extensos, tienen menos tiempo disponible o sienten que el precio de un ejemplar vuelve más riesgosa la decisión de comprarlo.
Rivero llegó a la Ciudad de Buenos Aires para presentar Ellas, una obra compuesta por historias cortas que pueden leerse de manera independiente. El proyecto representa un cambio importante dentro de su trayectoria: hasta ahora, la autora había construido buena parte de su reconocimiento alrededor de novelas románticas e históricas, mientras que este nuevo libro apuesta por escenas breves, testimonios transformados en literatura y episodios protagonizados por mujeres de distintas edades y contextos.
Si te interesa profundizar desde otra mirada de la red, en Noticias Web podés ver Viviana Rivero presenta “Ellas” y reivindica.
La escritora, nacida en Córdoba y actualmente radicada entre esa provincia y España, también atraviesa una nueva etapa profesional después de incorporarse al catálogo de Penguin Random House. Sin embargo, el cambio editorial no implica un abandono de su recorrido anterior. Rivero confirmó que continúa trabajando en una nueva novela y dejó abierta la posibilidad de escribir una segunda parte de Ellas si la respuesta de sus lectoras mantiene el entusiasmo inicial.
relatos de Viviana Rivero: Ellas nació para recuperar el hábito de leer en tiempos breves
La idea del libro surgió a partir de una conversación familiar. La hermana de Rivero, lectora habitual, le contó que le estaba costando terminar obras largas y que muchas noches terminaba frente al celular, entre redes sociales y contenidos fragmentarios. Esa experiencia llevó a la autora a pensar en relatos de una, dos o tres páginas, capaces de producir una emoción o dejar una pregunta sin exigir varias horas de lectura continua.
El formato responde a un cambio visible en los hábitos culturales. La lectura compite con notificaciones, videos, plataformas de entretenimiento y jornadas laborales extensas. En ese escenario, los cuentos breves pueden funcionar como una puerta de entrada para quienes desean recuperar el contacto con los libros sin comprometerse desde el inicio con una narración de cientos de páginas.
La brevedad, de todos modos, no significa falta de profundidad. Ellas reúne relatos sobre experiencias intensas, algunas luminosas y otras dolorosas. La propuesta busca que una lectora pueda abrir el libro antes de dormir, leer una historia y encontrar en pocas páginas una situación reconocible, una emoción propia o una conversación pendiente.
Relatos construidos con voces de distintas generaciones
Para escribir el libro, Rivero decidió ampliar el punto de vista más allá de su propia experiencia. Consultó a sobrinas jóvenes, mujeres mayores, amigas, conocidas y personas de su entorno cotidiano. Les preguntó por los momentos dulces y amargos de sus vidas como mujeres: aquello que les había dado orgullo, felicidad o libertad, y también las situaciones que les habían provocado enojo, miedo o sensación de injusticia.
Ese procedimiento permitió incorporar edades, profesiones, condiciones sociales y recorridos familiares diversos. La autora explicó que algunos nombres fueron modificados para proteger la identidad de quienes compartieron episodios delicados, mientras que otras participantes aceptaron aparecer con su nombre. Cada relato incluye una nota de autora que señala, cuando corresponde, el trabajo de adaptación realizado sobre esos testimonios.
El resultado no es una autobiografía ni un registro documental. Se trata de una obra literaria inspirada en conversaciones reales y en emociones que muchas mujeres pueden reconocer. La variedad de voces también evita presentar una única forma de ser mujer, de atravesar una separación, de construir una familia o de imaginar un futuro.
Entre la memoria personal y los hechos históricos
Además de las historias contemporáneas, el libro incorpora episodios vinculados con mujeres que marcaron distintos momentos de la historia. Rivero investigó figuras pioneras, como aquellas que se abrieron camino en actividades que durante mucho tiempo estuvieron reservadas a los hombres, entre ellas el ajedrez o las competencias deportivas.
La inclusión de estos hitos conecta Ellas con el interés de la autora por la novela histórica. Rivero suele dedicar largos períodos a estudiar las épocas en las que transcurren sus libros. Para preparar una obra ambientada en el Imperio Romano, por ejemplo, contó que leyó numerosas fuentes antes de comenzar a escribir. En el caso de los relatos, la investigación fue más acotada, pero siguió siendo necesaria para sostener el contexto de cada historia.
Independencia económica: el eje que atraviesa la obra
Uno de los conceptos centrales de la presentación fue la relación entre independencia y trabajo. Para Rivero, no existe una autonomía plena si una mujer no puede tomar decisiones económicas sobre su propia vida. Tener ingresos, administrar dinero y contar con recursos propios puede resultar determinante al momento de salir de una relación, afrontar una situación de violencia, sostener una vivienda o simplemente elegir dónde pasar una noche después de una discusión.
La autora vincula esa mirada con su propio recorrido. Estudió Derecho y ejerció como abogada hasta que en 2010 cerró su estudio para dedicar un año a la escritura. Aquella decisión terminó transformándose en una nueva profesión. Desde entonces no regresó a la abogacía y construyó una carrera literaria que incluye quince novelas previas y distintos registros narrativos.
El trabajo aparece así no solo como una fuente de ingresos, sino también como una herramienta de identidad y capacidad de decisión. Algunas historias de Ellas muestran a mujeres que, luego de atravesar una relación frustrante o una pérdida, desarrollan un emprendimiento, vuelven a estudiar o recuperan proyectos que habían quedado postergados.
Violencia, salud y vínculos difíciles sin abandonar la esperanza
El libro aborda asuntos que pueden resultar incómodos para quienes conocen a Rivero principalmente por sus romances. Hay relatos relacionados con acoso, abuso, femicidio, conflictos familiares, trastornos alimentarios y relaciones en las que una persona nunca se siente valorada por su pareja. La autora decidió incluir esas situaciones porque forman parte de la vida de muchas mujeres, aunque con frecuencia permanezcan ocultas dentro de la familia o el círculo social.
Algunos pasajes pueden generar una lectura dura, especialmente para quienes esperan finales felices convencionales. Sin embargo, la obra no está planteada desde el impacto por el impacto mismo. La intención es mostrar que una experiencia dolorosa puede ser compartida por otras personas y que ponerla en palabras puede ayudar a dejar de vivirla en soledad.
En ese sentido, Rivero observa que varias lectoras le contaron que los relatos las impulsaron a conversar sobre episodios que nunca habían mencionado. También recibió referencias a usos en espacios de mediación y conciliación, donde ciertas historias sirven para iniciar conversaciones sobre violencia, separaciones o conflictos de tenencia. Ese tipo de aplicación no convierte al libro en una herramienta terapéutica, pero muestra cómo la literatura puede facilitar un diálogo difícil.
Una mirada sobre la solidaridad entre mujeres
Junto con los conflictos, Ellas presta atención a las redes de apoyo. Amigas, hermanas, madres, hijas, compañeras de trabajo y grupos de familias aparecen como espacios capaces de contener, escuchar y acompañar. En varias historias, la ayuda no llega como una solución espectacular, sino a través de gestos cotidianos: una conversación, una invitación, una recomendación laboral o la posibilidad de contar algo sin recibir un juicio inmediato.
La autora también identifica diferencias entre generaciones. Observa que muchos varones jóvenes participan más de las tareas domésticas y de cuidado que generaciones anteriores. No presenta ese cambio como uniforme ni terminado, pero sí como parte de una transformación en los vínculos familiares. La distribución del trabajo en el hogar, la autonomía económica y la revisión de los roles tradicionales son asuntos que atraviesan la vida cotidiana y también la literatura contemporánea.
Una imagen que se repite en la interpretación de Rivero es la de las mujeres que vuelven a construir. Después de una enfermedad, una separación, una decepción amorosa o un período de tristeza, los personajes recuperan pequeños proyectos: arreglan una habitación, compran un objeto para la casa, abren un negocio o vuelven a pensar en el futuro. No se trata de negar el dolor, sino de mostrar que una vida puede reorganizarse después de una experiencia difícil.
La novela romántica sigue siendo parte del futuro de Rivero
Aunque Ellas presenta una estructura distinta, Rivero no reniega del género romántico. La autora sostiene que sus novelas siempre incluyeron protagonistas femeninas con iniciativa, conflictos propios y capacidad para tomar decisiones. En sus primeros trabajos ya había mostrado mujeres que dirigían negocios, enfrentaban mandatos familiares o defendían su derecho a elegir su propio camino.
Su producción tampoco se limita a una sola etiqueta. Los soles de Santiago, por ejemplo, combina elementos de distopía, suspenso, romance e historia. Esa mezcla fue destacada por grupos de lectura de Ecuador, que valoraron precisamente la dificultad de encasillar la obra en un género único. Rivero afirma que prefiere seguir las historias que siente vivas, incluso cuando el tema exige estudiar una época o un escenario que todavía no conoce.
Su próximo proyecto estará relacionado con la presencia inglesa en la Patagonia y con hechos históricos que, desde su perspectiva, merecen ser revisados y llevados al debate público. La mención permite anticipar que la autora continuará alternando investigación histórica, conflictos humanos y vínculos afectivos.
Qué lector puede encontrar en Ellas
Ellas puede resultar especialmente atractivo para quienes disfrutan de la narrativa sobre relaciones, autonomía y transformación personal, pero también para lectores que abandonaron los libros extensos por falta de tiempo. La estructura permite avanzar sin seguir una trama única y ofrece relatos que pueden leerse en cualquier orden.
También puede interesar a clubes de lectura, docentes, mediadores y grupos que buscan textos breves para iniciar conversaciones sobre género, vínculos, trabajo y salud. La diversidad temática exige sensibilidad: no todos los relatos tienen el mismo tono y algunos abordan situaciones de violencia o sufrimiento que pueden requerir una lectura acompañada.
Para quienes llegan a Rivero desde sus novelas históricas, el cambio puede ser una sorpresa. Para sus lectoras habituales, en cambio, el libro conserva una preocupación reconocible: contar mujeres que enfrentan obstáculos, toman decisiones y buscan una forma posible de felicidad.
Ellas y la visibilidad digital de una autora con nuevas audiencias
El lanzamiento también tiene implicancias para la presencia digital de Rivero y para el modo en que se descubren libros en internet. Un título compuesto por relatos breves puede responder a búsquedas concretas de lectores que consultan por libros cortos, historias de mujeres, novelas sobre independencia económica o lecturas para antes de dormir. Esa diversidad temática amplía las puertas de entrada al contenido, siempre que las páginas de librerías, editoriales y medios describan la obra con claridad.
Para las librerías digitales, el desafío consiste en diferenciar el libro sin reducirlo a una sola categoría. Presentarlo únicamente como literatura romántica podría dejar afuera a personas interesadas en relatos históricos, feminismo, vínculos familiares o testimonios de reconstrucción personal. Una descripción precisa, fragmentos de entrevista y referencias a la trayectoria de la autora ayudan a que cada lector entienda qué tipo de experiencia encontrará.
La conversación alrededor de Ellas también puede crecer en redes sociales mediante clubes de lectura, encuentros con la autora y recomendaciones de lectoras. En ese contexto, la editorial y los espacios culturales tienen la posibilidad de trabajar con temas sensibles sin convertirlos en titulares vacíos. La visibilidad más valiosa será la que conecte el libro con comunidades realmente interesadas en sus asuntos.
La entrevista original que dio origen a esta información fue publicada por Clarín. Allí Rivero desarrolla con mayor detalle el proceso de escritura, la recepción de sus lectoras y los temas que podrían aparecer en sus próximos proyectos.
Con Ellas, Viviana Rivero prueba un formato nuevo sin abandonar las preguntas que recorren su obra: cómo se reconstruye una persona después del dolor, qué lugar ocupa el trabajo en la autonomía y de qué manera una historia puede ayudar a otra mujer a sentirse acompañada. El libro propone leer de a poco, pero mirar con atención experiencias que muchas veces permanecen fuera de escena.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata Ellas, el nuevo libro de Viviana Rivero?
Ellas reúne relatos breves inspirados en experiencias de mujeres de distintas edades y contextos. Aborda el amor, las separaciones, la maternidad, el trabajo, la violencia, la salud y la capacidad de reconstruirse después de momentos difíciles. También incluye historias vinculadas con mujeres pioneras de diferentes períodos históricos.
¿Ellas es una novela romántica?
No. Ellas es el primer libro de relatos de Viviana Rivero y tiene una estructura distinta de sus novelas románticas e históricas. Aunque aparecen vínculos amorosos y conflictos de pareja, la obra también trata temas como la independencia económica, los abusos, los trastornos alimentarios, la solidaridad y los cambios en los roles familiares.
¿Por qué Viviana Rivero eligió escribir relatos cortos?
La autora explicó que tomó la decisión después de conversar con su hermana, una lectora habitual a la que le costaba terminar libros extensos. Pensó en historias de una a tres páginas, fáciles de leer en momentos breves y capaces de generar identificación o reflexión sin exigir una dedicación prolongada.
¿Viviana Rivero seguirá escribiendo novelas?
Sí. La escritora confirmó que continúa trabajando en una nueva novela y que no abandona el género romántico, que ocupa un lugar central en su trayectoria. Además, anticipó que su próximo proyecto tendrá relación con la presencia inglesa en la Patagonia y con acontecimientos históricos de esa región.
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